El Campeonato Mundial de Marcha Atlética por Equipos 2026 se celebró el pasado 12 de abril en Brasilia, siendo la primera vez que un evento mundial se realizaba en el hemisferio sur.
Participaron más de 300 atletas de 40 países. Entre este grupo llegaron a la capital brasileña nuestras marchistas nacionales: Ángela Castro, que en la media maratón de marcha (21,097 km.) logró el puesto 50 con 1:53:54, mientras que Nelcy Rojas, en la prueba de 10 km. sub-20, finalizó en el puesto 21 con 51 min. 4 seg.
Hay que agradecer la actuación de ambas atletas, resaltando la valentía de dos guerreras que dieron lo mejor de sí en representación del país. Bolivia envió lo mejor de lo muy poco que tenemos en este momento en la disciplina de la caminata. No hubo representación masculina porque, penosamente, no tenemos a nadie más.
CON LA CABEZA FRÍA
Analizando de manera muy objetiva y fría, digamos que estuvimos muy lejos de acercarnos al podio. Mientras la muy reconocida peruana Kimberly García se llevaba el oro del medio maratón con 1 h. 35 m., nuestra representante estuvo 18 m. 54 s. detrás. En la marcha, esto es una eternidad.
En los 10 km. sub-20, la ganadora fue la china Yutong Yang con 46 m. 11 s. Nuestra Nelcy Rojas paró el cronómetro en 51 m. 4 s. La diferencia de 5 m. 7 s. sigue siendo notoria, pero muestra que la joven cochabambina tiene capacidad y, por edad y categoría, tiene un futuro interesante si llega a contar con apoyo, pero apoyo verdadero.
Participamos, pero no competimos. Aún estamos lejos de codearnos con las marchistas de élite mundial, como son las mexicanas, ecuatorianas y peruanas.
TRAS LAS HUELLAS
Geovana Irusta es la mejor marchista que tuvo el país. Fue campeona sudamericana, con varios récords, y compitió en tres Juegos Olímpicos. Le siguieron, de alguna manera, Wendy Cornejo y Claudia Balderrama, y la más reciente, Ángela Castro. Pero se siente que todavía falta algo, o mucho. La aparición de la joven Nelcy Rojas es algo aislado.
Si nos fijamos en nuestros vecinos inmediatos, notamos que en Ecuador la gran aparición de Jefferson Pérez —oro en Atlanta 96, plata en Pekín 2008— marcó huella seguida por muchos atletas. Luego era inevitable el surgimiento de la gran Glenda Morejón y del último medallista en París, Daniel Pintado. Volviendo la mirada al Perú, aparece la extraordinaria Kimberly García como referente histórica con muchos logros, entre ellos un bicampeonato mundial. Y las peruanas siguen apareciendo: así tenemos a Evelyn Inga, Mary Luz Andía y Yadira Orihuela como las principales en el presente.
La aparición de las figuras mencionadas ha motivado cierta masificación de la marcha atlética en Ecuador y Perú. En Bolivia no se vislumbran más practicantes. Por eso, en un campeonato por equipos, no pudimos enviar equipos, sino solo dos figuras individuales en dos distancias distintas.
TRABAJO URGENTE
Si deseamos éxito en el atletismo, debemos priorizar la práctica de aquellas especialidades donde tengamos algún acercamiento a marcas y registros mundiales. En pruebas de velocidad, obstáculos, saltos y lanzamientos aún estamos a mucha distancia de ello. Pero en carreras de fondo y en marcha atlética podríamos lograrlo. No olvidemos que Héctor Garibay (2:07:44, registro de élite en maratón) es el único atleta que logró clasificar a una olimpiada con mérito propio, sin recurrir a tarjetas de invitación. Y, aunque su mejor momento parece haber pasado, todavía se prepara para Los Ángeles 2028. Se merece el beneficio de la duda.
Entonces habría que incentivar más a corredores y corredoras de fondo y a marchistas, pues por ahí puede surgir la figura o las figuras que nos ilusionen con la primera medalla olímpica.
La marcha es técnicamente sencilla. Genera menor impacto en las articulaciones y logra mayor tonificación muscular. Al ser de bajo impacto, es muy segura para quienes se inician y permite trabajar la resistencia cardiovascular sin un desgaste extremo como en las carreras. La marcha no paraliza ciudades; solo requiere alguna avenida con un circuito de 1 km. para sus competencias. Hallemos talentos en esta especialidad y estaremos orgullosos de tener guerreros y guerreras en marcha.