
El ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo, denunció que existe una “guerra sucia” de desprestigio a la dirigencia sindical, así como una “persecución política”, liego de que fue cuestionado por su salario mensual.
El dirigente respondió al ministro de Trabajo, Édgar Morales, quien calculó que el dirigente gana unos 27 mil bolivianos al mes, incluyendo sus bonos.
Argollo apareció ante los medios mostrando papeletas de pago. Evitó precisar los montos de los documentos y se limitó a señalar que es calumniado cuando le atribuyen salarios de 37 mil o 47 mil bolivianos.
“Yo aquí no estoy por dinero, yo aquí no estoy por intereses políticos y ninguno de la dirigencia. Aquí hay un pueblo que está sufriendo”, afirmó.
El dirigente negó también que reciba renta de invalidez, pero justificó que os trabajadores mineros reciban este tipo de beneficio por las condiciones insalubres de su trabajo que afectan a su salud.
Enfatizó que él pertenece a la empresa minera Huanuni, la cual es autárquica que, según afirmó, “si no produce, no come”.
“En ese sentido, que se acabe esta guerra sucia, porque también hay una familia por detrás que lastimosamente de manera indirecta está sufriendo la crítica por las publicaciones que se vienen en las diferentes redes sociales y de diferentes medios de comunicación”, lamentó Argollo.
Po último, denunció ante la comunidad internacional y el conjunto de la población que las dirigencias están sufriendo persecución política y advirtió que, si algo les ocurre, “va a ser entera responsabilidad del gobierno central”.