Economía

Bolivia cae entre los países con menor fortaleza de clase media en América Latina

El país ocupa el puesto 16 de 19 economías evaluadas en el mapa regional 2026; expertos advierten que el debilitamiento de la clase media limita el consumo, la estabilidad social y el crecimiento económico sostenible

Economía | Redacción El Día | 2026-05-07 22:56:51

Bolivia figura entre los países con menor fortaleza de clase media de América Latina, según el “Mapa de Clase Media Latam 2026”, elaborado con base en datos del Banco Mundial y del Panorama Económico de América Latina y el Caribe. El país aparece en el puesto 16 de 19 naciones evaluadas, con un índice de 38,6 puntos sobre 100, dentro de la categoría “baja”.

El informe sitúa a Bolivia apenas por encima de Nicaragua, Venezuela y Haití, las economías con peores indicadores de la región. En contraste, Chile lidera el ranking con 75,8 puntos, seguido por Uruguay con 71,2, Panamá con 68,3 y Costa Rica con 64,7, todos clasificados con una clase media de fortaleza “alta”.

La medición toma en cuenta cinco variables: ingreso per cápita, empleo formal, pobreza, desigualdad y estabilidad macroeconómica. Según el gráfico, el empleo per cápita representa el 30% del cálculo total, seguido del empleo formal con 25%, pobreza con 20%, desigualdad con 15% y estabilidad macroeconómica con 10%.

Dentro de Sudamérica, Bolivia aparece rezagada frente a países vecinos como Perú, que ocupa el sexto lugar con 56,5 puntos; Argentina, séptima con 55,5; y Colombia, novena con 54,2. Incluso Paraguay, históricamente comparado con Bolivia en varios indicadores sociales, alcanza 41,7 puntos y supera al país.

El mapa regional identifica a la informalidad laboral como uno de los principales obstáculos para la movilidad social en América Latina. En el caso boliviano, más de siete de cada diez trabajadores se desempeñan en el sector informal, una situación que limita el acceso a seguridad social, crédito, jubilación y estabilidad económica.

La debilidad de la clase media no solo refleja bajos ingresos, sino también una estructura económica frágil. Una clase media sólida suele ser considerada el motor del consumo interno, la inversión familiar, el acceso a vivienda, la educación privada y el emprendimiento. Cuando este sector crece, aumenta la capacidad de ahorro y se fortalece la recaudación tributaria del Estado.

Economistas sostienen además que la clase media cumple un papel clave en la estabilidad política y democrática de los países. Las sociedades con amplios sectores medios tienden a registrar menores niveles de conflictividad extrema, mayor institucionalidad y mejores indicadores de desarrollo humano.

El estudio advierte que la región crece a un ritmo moderado y que la consolidación de una clase media estable dependerá principalmente de la expansión del empleo formal y de políticas orientadas a reducir la desigualdad. En Bolivia, el deterioro de las reservas internacionales, la inflación acumulada y las dificultades para atraer inversión privada generan preocupación sobre las perspectivas de recuperación.

Otro aspecto relevante es la vulnerabilidad de millones de familias que ingresaron temporalmente a la clase media durante el auge económico de los años de altos precios de materias primas, pero que volvieron a condiciones de precariedad ante la desaceleración económica y la pérdida de poder adquisitivo.

El ranking también refleja una marcada diferencia entre países con economías más abiertas y diversificadas y aquellos con mayor dependencia estatal o limitada productividad. Chile, Uruguay y Panamá destacan por niveles superiores de formalidad laboral y estabilidad macroeconómica, factores que fortalecen la capacidad de crecimiento del sector medio.

En el caso boliviano, analistas consideran que revertir esta situación requerirá incentivar la inversión, generar empleo privado sostenible y recuperar la confianza económica. También señalan la necesidad de mejorar la calidad educativa y ampliar el acceso a financiamiento productivo para pequeños y medianos emprendedores.

El informe concluye que América Latina mantiene una clase media frágil y vulnerable a las crisis económicas. Para Bolivia, el desafío no solo pasa por reducir la pobreza, sino por construir un sector medio robusto que permita sostener el crecimiento, ampliar oportunidades y evitar un mayor deterioro social en los próximos años.