
El régimen de Irán presentó una serie de exigencias para avanzar hacia un acuerdo de paz con Estados Unidos, condiciones que fueron calificadas por analistas y autoridades occidentales como una señal de la escasa voluntad de diálogo de Teherán en medio de la crisis regional en Oriente Medio.
La propuesta iraní fue entregada el domingo a través de Pakistán como intermediario diplomático, mientras las negociaciones permanecen estancadas tras semanas de tensión militar entre Irán, Estados Unidos e Israel.
El presidente estadounidense, Donald Trump, calificó como “totalmente inaceptable” la respuesta iraní y confirmó que analizó el tema con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, durante una conversación sostenida el mismo domingo.
La crisis se agravó después de que Estados Unidos e Israel ejecutaran el 28 de febrero una ofensiva militar que terminó con la muerte del líder supremo iraní, Ali Khamenei, junto a altos mandos militares del régimen persa.
Pese al impacto del ataque, Irán mantuvo la cohesión interna y respondió con sucesivas oleadas de misiles y drones dirigidos contra bases estadounidenses en el Golfo Pérsico y objetivos estratégicos israelíes. Tras semanas de enfrentamientos, ambas partes aceptaron un alto el fuego el pasado 8 de abril.
Sin embargo, la etapa diplomática posterior no logró avances significativos. Irán sostiene que Washington mantiene demandas “maximalistas” influenciadas por Israel, mientras Estados Unidos insiste en imponer restricciones nucleares y condiciones de seguridad regional.
Entre las principales exigencias planteadas por Teherán figura el fin total de las hostilidades en Asia Occidental, incluyendo la guerra de Israel en Líbano, además del levantamiento completo de las sanciones económicas impuestas por Washington.
El régimen iraní también reclama reparaciones económicas por los daños ocasionados durante el conflicto, la liberación de activos iraníes congelados en el extranjero y el reconocimiento de su soberanía sobre el estratégico estrecho de Ormuz.
Teherán advirtió que solo aceptará una paz definitiva y reabrirá completamente el tránsito marítimo en Ormuz si se cumplen esos cinco puntos. El cierre parcial del estrecho, una de las principales rutas energéticas del planeta, provocó un fuerte incremento en los precios internacionales del petróleo y el gas.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, defendió las demandas de su país y afirmó que representan una posición “razonable y generosa” destinada a estabilizar la región.
Por su parte, Netanyahu insistió en que la ofensiva contra Irán “no ha terminado” y reiteró la necesidad de eliminar completamente el programa nuclear iraní, incluyendo la retirada de material enriquecido y capacidades estratégicas desarrolladas por Teherán.
En medio de la tensión, el presidente iraní Masoud Pezeshkian aseguró que su país no se rendirá ante presiones externas y advirtió que cualquier nueva agresión militar recibirá una respuesta “devastadora”, mientras la posibilidad de retomar la guerra mantiene en alerta a toda la región.