
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, destituyó este miércoles a los gobernadores de las regiones fronterizas de Belgorod y Briansk, en medio del aumento de ataques y operaciones militares ucranianas sobre territorio ruso.
El Kremlin informó que Viacheslav Gladkov, gobernador de Belgorod, y Alexandr Bogomaz, jefe regional de Briansk, dejaron sus cargos “por voluntad propia”, aunque los cambios se producen en un contexto de creciente presión militar sobre las defensas rusas.
Para reemplazarlos, Moscú designó perfiles vinculados directamente al aparato militar y a la administración rusa en territorios ocupados de Ucrania.
En Belgorod asumió de manera interina Alexandr Shuváev, un general ruso con experiencia en operaciones militares en el Cáucaso Norte, Georgia, Siria y Ucrania. En Briansk fue nombrado Egor Kovalchuk, ex funcionario de la estructura de ocupación rusa en la región ucraniana de Lugansk.
Las regiones de Belgorod y Briansk tienen un valor estratégico clave para Rusia debido a su ubicación sobre la frontera con Ucrania. Desde el inicio de la guerra fueron blanco recurrente de bombardeos, drones e incursiones armadas atribuidas a Kiev.
En varios episodios recientes, las autoridades rusas debieron reforzar la seguridad interna y evacuar zonas cercanas a la línea fronteriza ante el incremento de operaciones ucranianas.
Gladkov, quien dirigía Belgorod desde 2021, se había convertido en una de las figuras visibles de la gestión de crisis durante la guerra. El funcionario difundía reportes diarios sobre daños, víctimas y evacuaciones derivadas de los ataques.
Su sucesor, Shuváev, integró además el programa “Tiempo de Héroes”, impulsado por el Kremlin para promover a veteranos de guerra a cargos políticos y administrativos dentro de Rusia.
En Briansk, la llegada de Kovalchuk refuerza la estrategia de Moscú de colocar funcionarios ligados a los territorios ocupados y a la estructura militar en posiciones sensibles de gobierno regional.
Los cambios ordenados por Putin ocurren mientras aumentan las evaluaciones occidentales sobre un deterioro de la posición militar rusa en el conflicto.
La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, sostuvo esta semana que las recientes decisiones y declaraciones del Kremlin reflejan que Moscú ya no se encuentra en una posición sólida dentro de la guerra.
Según autoridades europeas y ucranianas, Rusia enfrenta un escenario más complejo debido al alto número de bajas y al incremento de ataques contra infraestructura energética y objetivos militares dentro de territorio ruso.
En paralelo, Moscú redujo parte del despliegue previsto para el desfile militar en la Plaza Roja durante las celebraciones por la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial, una decisión interpretada por analistas internacionales como señal de preocupación ante posibles ofensivas ucranianas.
Pese a los contactos diplomáticos y los intentos de mediación internacional, el conflicto continúa sin perspectivas inmediatas de solución. En ese contexto, la sustitución de autoridades en Belgorod y Briansk refleja la prioridad que el Kremlin otorga actualmente al control político y militar de sus regiones fronterizas.