Editorial

El país del pedir

El famoso escritor Oscar Wilde escribió un cuento, "El modelo millonario", en el que relata la vida de un joven que tenía todo para ser exitoso, pero no encontraba la fórmula de la riqueza...

Editorial | | 2026-05-22 07:42:18

El famoso escritor Oscar Wilde escribió un cuento, "El modelo millonario", en el que relata la vida de un joven que tenía todo para ser exitoso, pero no encontraba la fórmula de la riqueza. Creía que por su buena pinta, por sus raíces aristocráticas y su buena educación, las cosas debían llegar solas. Hughie Erskine era encantador, bien parecido, popular, pero económicamente un fracasado. Su lógica era la del receptor: esperaba que el mundo le diera, que las circunstancias le favorecieran, que alguien le tendiera la mano. Sin embargo, el único momento en que actuó desde la lógica del dar —cuando entregó su última libra de oro a un mendigo que en realidad era un millonario disfrazado— fue precisamente el gesto que cambió su destino. El barón Hausberg, conmovido por esa generosidad espontánea, le regaló las diez mil libras que necesitaba para casarse. La lógica del dar fue la que lo salvó.

Bolivia vive atrapada en la lógica contraria: la del pedir. Y el gran responsable de esa cultura es el sindicalismo, que ha contaminado profundamente la mentalidad colectiva del país. El sindicalista no piensa en producir, en crear, en ofrecer. Piensa en reclamar, en exigir, en demandar. Su horizonte mental es el del beneficio sin contraprestación, el aumento sin mejora, el derecho sin responsabilidad. Y lo más grave es que esa mentalidad ya no está confinada a los gremios: ha permeado toda la sociedad. Bolivia es hoy un país que pide y no da, que exige y no produce, que reclama y no innova.

Otra historia que ilumina esta reflexión es el del agricultor que compartía sus mejores semillas con sus vecinos. Su lógica era aparentemente paradójica: ¿por qué ayudar a la competencia? Pero él entendía algo que el sindicalista boliviano jamás comprenderá: que para prosperar, hay que hacer prosperar al entorno. Que el éxito no es un juego de suma cero. Que dar es la única estrategia sostenible de largo plazo. Esa es precisamente la mentalidad del empresario, del emprendedor, del hombre rico: dar al cliente el mejor producto al menor precio, innovar, mejorar, satisfacer necesidades. El mercado premia a quien da más y mejor.

Los países ricos no lo son por casualidad ni por opresión ajena. África no es pobre porque el mundo la haya oprimido: todos los pueblos del mundo han sido conquistados o colonizados en algún momento de su historia, pero no todos se quedaron en la pobreza. Los que prosperaron cambiaron de mentalidad. Dejaron de pensar en lo que el mundo les debía y empezaron a pensar en qué podían ofrecerle al mundo.

Bolivia tiene petróleo, gas, litio, tierra fértil, biodiversidad, y sin embargo retrocede. La causa no es externa: es cultural. Mientras los sindicatos dicten la agenda política, mientras los aumentos salariales irracionales destruyan la competitividad, mientras el 80% de la economía viva en la informalidad porque el sector formal es asfixiado por presiones gremiales, el país seguirá hundiéndose.

No hay que tenerles piedad a quienes no tienen piedad del país. Bolivia necesita urgentemente pasar de la cultura del pedir a la cultura del dar. Esa es la única semilla que puede germinar en un futuro mejor.