Los ciudadanos, las plataformas cívicas, los empresarios y toda Bolivia les dijo no a los vándalos que estaban decididos a destruirlo todo.
El presidente Rodrigo Paz no deberá renunciar, como se lo pedían esos vándalos, que lo son, exactamente como los bárbaros alemanes que atacaban Roma, de la tribu de los vándalos.
Se salvó el presidente y la democracia, pero el país sigue afectado y amenazado por la transnacional del crimen organizado, como las llamó el expresidente colombiano Iván Duque, y no el actual, que piensa lo contrario y fue el encargado de torturar a los secuestrados en la narco-guerrilla M-19, y ahora defiende, por supuesto, al narco-mayor boliviano. Son de la misma camada.
Para salvar a Bolivia de este cáncer que crece todos los días y cubre cuatro departamentos del país, el presidente tiene que hacer una sola cosa: pedir la llegada del Comando Sur del ejército de Estados Unidos.
La fugaz visita que hizo a Bolivia el comandante de esa fuerza norteamericana provocó la furia del narco-mayor, la ruptura de la supuesta alianza que tenía con Paz Pereira y su decisión de derrocarlo.
Pero estos vándalos se encontraron con el espíritu democrático de los bolivianos, cansados de los bloqueos que ordena el narco-mayor.
Como muchos otros en todo el país, los vecinos de Villa Adela de El Alto salieron a las calles a protestar contra los bloqueos y el abuso de los vándalos, con un grito que refleja el deseo de todos los bolivianos: “Queremos trabajar”.
Es la Bolivia de la economía legal que así piensa y tiene en frente a los mercenarios de la economía ilegal, pagados por el Cártel del Chapare y las mafias colombianas, brasileñas y paraguayas que operan en los parques nacionales.
El Comando Sur actuó en Ecuador en febrero pasado y en dos semanas capturó a 90% de los narcos de ese país, casi todos colombianos.
El presidente Daniel Noboa había dicho el año pasado que su país no tenía la fuerza para defenderse de la transnacional del narcotráfico, y pidió que alguien vaya a socorrerlo.
Ese deseo se cumplió y ahora Ecuador tiene que terminar el trabajo para desterrar al poder de los narcos que quedaron.
Bolivia, con una policía penetrada por los narcos y sin los pertrechos necesarios, no puede ni siquiera ingresar al Chapare, donde los terroristas de Hezbollah dejaron drones para la guerra con el Estado boliviano, según dijo el experto español Herman Tertsch en entrevista desde Francia con Douglas Romay.
La guerra de los narco-terroristas contra Bolivia está muy clara a pesar de que algunos no la quieren ver.
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