La organización Freedom House advirtió en su informe “Libertad en el Mundo 2026” que la libertad global volvió a deteriorarse por vigésimo año consecutivo, reflejando un escenario de creciente polarización política, debilitamiento institucional y expansión de regímenes autoritarios en distintas regiones del planeta.
El reporte, que evalúa los derechos políticos y las libertades civiles en 195 países y territorios, ubicó a Finlandia como el país más libre del mundo con una puntuación perfecta de 100 sobre 100. Le siguieron Nueva Zelanda, Noruega y Suecia, todos con 99 puntos.
El informe señala que más de 50 países registraron retrocesos durante 2025, confirmando una tendencia internacional marcada por restricciones a la libertad de expresión, presión sobre medios de comunicación y debilitamiento de los controles democráticos. Incluso democracias consolidadas experimentaron descensos importantes.
Uno de los casos más llamativos fue el de Estados Unidos, que cayó hasta los 81 puntos, su peor puntuación histórica desde que comenzó la medición. El país perdió 12 puntos en las últimas dos décadas debido al incremento de la polarización política, episodios de violencia y cuestionamientos sobre la transparencia institucional.
Según el análisis de Freedom House, el descenso estadounidense se relaciona además con medidas gubernamentales consideradas restrictivas frente a expresiones no violentas, así como con el debilitamiento de mecanismos de control contra la corrupción. El informe también ubica a Estados Unidos por debajo de Panamá, que alcanzó 82 puntos, e igualado con Sudáfrica.
Europa volvió a consolidarse como el principal bloque democrático del mundo. Países como Alemania, Países Bajos, Dinamarca y Irlanda mantuvieron posiciones destacadas gracias a sistemas electorales sólidos, independencia judicial y amplia protección de las libertades civiles.
Sin embargo, el mismo continente exhibe fuertes contrastes. Bielorrusia obtuvo apenas 7 puntos y Rusia alcanzó 12, reflejando el peso de regímenes autocráticos caracterizados por el control estatal de los medios, persecución de opositores y ausencia de elecciones plenamente competitivas.
Fuera de Europa, el informe destacó el desempeño de Canadá, Uruguay y Japón, todos considerados ejemplos de estabilidad democrática, institucionalidad y respeto por los derechos ciudadanos. Uruguay, con 97 puntos, se posicionó además como el país más libre de América Latina.
En el extremo opuesto, los países peor calificados se concentran principalmente en África, Asia y Oriente Medio. Sudán del Sur obtuvo cero puntos, la peor nota posible, seguido de Sudán y Turkmenistán, ambos con apenas un punto.
El informe identifica patrones comunes en estos países: inexistencia de elecciones libres, persecución de opositores, restricciones severas a la prensa independiente y vulneración sistemática de los derechos de minorías. También aparecen entre los peores ubicados Corea del Norte, China y Afganistán.
América Latina tampoco quedó al margen de las críticas. Cuba, Venezuela y Nicaragua fueron incluidos entre los países “no libres”, debido a denuncias de concentración de poder, restricciones políticas y limitaciones a las libertades civiles.
El estudio concluye que la distancia entre democracias consolidadas y regímenes autoritarios continúa ampliándose en un contexto global cada vez más tensionado. Freedom House advierte que la erosión institucional ya no afecta únicamente a países históricamente autoritarios, sino también a democracias tradicionales que enfrentan crecientes desafíos internos y cuestionamientos sobre la vigencia efectiva de las libertades fundamentales.