
Estados Unidos e Irán habrían alcanzado un acuerdo preliminar destinado a reducir la escalada militar en Medio Oriente, desbloquear el estratégico estrecho de Ormuz y abrir una nueva etapa de negociaciones sobre el programa nuclear iraní, según reveló el medio estadounidense Axios citando a altos funcionarios de Washington.
El posible entendimiento aún depende de la aprobación final del presidente estadounidense Donald Trump y contempla una extensión de 60 días del alto el fuego, en medio de semanas marcadas por ataques cruzados, ofensivas israelíes y amenazas de represalias en la región.
De acuerdo con la información difundida, el memorando establecería que la navegación por el estrecho de Ormuz será “sin restricciones”, luego de que Irán bloqueara parcialmente la ruta marítima como respuesta a operaciones militares de Estados Unidos e Israel.
El estrecho de Ormuz es considerado uno de los corredores energéticos más importantes del mundo, ya que por esa vía transita cerca de una quinta parte del suministro global de petróleo y gas. El cierre parcial provocó un aumento de los precios internacionales de la energía y elevó la preocupación en los mercados mundiales.
Según Axios, Irán se comprometería a no desarrollar armas nucleares, una de las principales exigencias de Trump, aunque las negociaciones sobre el enriquecimiento de uranio quedarían pendientes para una fase posterior del diálogo diplomático.
El acuerdo también incluiría el levantamiento del bloqueo marítimo impuesto por Estados Unidos sobre embarcaciones iraníes, mientras Teherán renunciaría a aplicar peajes o restricciones comerciales en el estrecho de Ormuz.
En paralelo a las negociaciones, Washington endureció su discurso contra el régimen iraní. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció que Estados Unidos buscará restringir el acceso de aerolíneas iraníes a puntos internacionales de aterrizaje y abastecimiento de combustible.
Bessent también advirtió que la administración estadounidense sancionará a cualquier país o actor que colabore con Irán en la implementación de peajes o mecanismos de control en el estrecho de Ormuz. La advertencia estuvo dirigida especialmente a Omán, país clave en la zona del Golfo Pérsico.
Mientras tanto, la situación militar continúa siendo inestable. Israel intensificó sus operaciones en el Líbano y bombardeó nuevamente Beirut, además de lanzar ataques contra más de 135 objetivos vinculados al grupo chií Hezbolá en el sur del país.
Autoridades libanesas reportaron al menos 16 muertos y decenas de heridos tras los bombardeos israelíes registrados en ciudades como Sidón, Tiro y distintas localidades del valle de la Bekaa. Entre las víctimas se encuentran menores de edad y civiles que se desplazaban en vehículos particulares.
La escalada regional también generó tensiones diplomáticas entre Israel y la Organización de las Naciones Unidas. El embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, anunció la suspensión de relaciones con el secretario general António Guterres, tras acusar al organismo de incluir a Israel en una “lista negra” relacionada con denuncias de violencia sexual en conflictos armados.
En medio de este escenario, representantes militares de Israel y el Líbano tienen previsto reunirse en el Pentágono antes de una nueva ronda de negociaciones de paz programada para inicios de junio. La posibilidad de un acuerdo entre Washington y Teherán es vista por analistas internacionales como un intento de contener un conflicto regional que amenaza la estabilidad energética y política global.