Bajo el penoco

Cómo se destruye un país

| 2026-05-30 08:53:00

Los bloqueos no destruyen el país; la verdadera ruina viene de quienes siempre les han pagado a esos bloqueadores para apuntalar su propio poder. El colapso de Bolivia no es culpa solo de los que cierran las carreteras, sino de los políticos que negociaron con ellos, cedieron ante sus caprichos, los hicieron ricos y corporativizaron el chantaje. Pero ahí no termina la cosa. Lo peor de esta ecuación es la mentalidad perversa que ha sembrado en la sociedad. Destrozaron la cultura del esfuerzo y el mérito. ¿Con qué cara se convence ahora a un estudiante de que tiene que quemarse las pestañas, trabajar duro, ser creativo y adquirir conocimientos, si ve que cualquier dirigentucho sin preparación gana más que un ingeniero o un médico? Cuando el oportunismo político es mucho más lucrativo que el talento y el estudio, el futuro se apaga. Para destruir una nación no se necesitan bombas; basta con premiar la extorsión y pisotear el valor de la educación y el trabajo honesto.