Bajo el penoco

Barbas en remojo

| 2026-05-31 08:03:35

La decisión del gobierno de Estados Unidos de clasificar a los cárteles brasileños PCC y Comando Vermelho como organizaciones terroristas no solo sacude a Brasil. Pone a Bolivia en el centro de la discusión regional sobre narcotráfico, refugio criminal y cooperación internacional. Durante los últimos cinco años, al menos una decena de capos brasileños fueron encontrados viviendo a sus anchas en territorio boliviano, protegidos por redes de complicidad política, policial y judicial. Brasil ya hizo su tarea. Firmó acuerdos de cooperación para fortalecer la persecución transnacional del crimen organizado, en una línea similar a la que Washington viene impulsando en México y Ecuador, donde las agencias estadounidenses participan cada vez con mayor protagonismo en operaciones contra cárteles y mafias. Bolivia no puede fingir sorpresa, especialmente después de haberse adherido al llamado “Escudo de las Américas”, un pacto regional de seguridad que implica mayores compromisos en la lucha contra el narcotráfico. La pregunta es inevitable: ¿qué ocurrirá cuando Estados Unidos considere que Bolivia dejó de ser solo un país de tránsito y pasó a convertirse en santuario de organizaciones criminales? Porque mientras Brasil endurece posiciones, Bolivia sigue acumulando antecedentes incómodos que merecen poner las barbas en remojo.