
La rusa Diana Schnaider protagonizó una de las mayores sorpresas de Roland Garros al derrotar este miércoles a Aryna Sabalenka, número uno del mundo, en los cuartos de final del torneo parisino. La tenista ubicada en el puesto 23 del ranking remontó un partido que parecía perdido y se impuso por 3-6, 7-6 (7/5) y 6-0 tras dos horas y 12 minutos de intensa batalla.
Sabalenka tenía el encuentro bajo control. Ganó con autoridad el primer set y llegó a disponer de su servicio para cerrar el partido en la segunda manga. Sin embargo, cuando todo apuntaba a una clasificación sin sobresaltos, la bielorrusa se derrumbó y permitió la reacción de una inspirada Schnaider, que terminó dominando por completo el tercer parcial.
La eliminación de la principal favorita se suma a una edición de Roland Garros marcada por las sorpresas. Desde la primera semana, varios candidatos al título quedaron en el camino. En el cuadro masculino, figuras como Jannik Sinner y Novak Djokovic fueron eliminadas por rivales fuera del Top 10, mientras que en el femenino también cayeron tempranamente Iga Swiatek y la campeona defensora.
En ese contexto, Sabalenka parecía haber encontrado una autopista hacia las semifinales. Había ganado todos sus encuentros previos sin ceder un set y mostraba un nivel dominante sobre la arcilla parisina. Pero Schnaider tenía otros planes.
La número 23 del mundo aprovechó cada duda de su rival y fue creciendo con el paso de los juegos. Del otro lado de la red apareció una versión irreconocible de Sabalenka, errática y desconcentrada, muy lejos de la solidez que la llevó a la cima del ranking mundial.
“Fui buscando punto tras punto y ajustándome a su juego”, declaró Schnaider tras sellar la victoria más importante de su carrera. La rusa celebró emocionada una clasificación histórica a las semifinales, donde intentará seguir alimentando su sueño en París.
Con la caída de Sabalenka, Roland Garros vuelve a demostrar que en esta edición no existen favoritos intocables y que cualquier pronóstico puede quedar hecho añicos sobre la tierra batida francesa