Siempre se cuestionó el modo cómo llegó Rodrigo Paz a la presidencia. Desde el principio quedó claro que el voto que antes se dirigía al MAS migró hacia su candidatura, y las últimas elecciones subnacionales lo confirmaron en sentido inverso. En Cochabamba, pieza bastión clave del triunfo de Paz, ese mismo caudal electoral regresó al masista Leonardo Loza, alfil declarado de Evo Morales. La pregunta que todos se hacen, es si existió un pacto. Las evidencias apuntan a que sí, y que la instrucción habría llegado hasta rincones donde nadie conocía a Paz y donde ganó con llamativa comodidad. El intermediario señalado es Edman Lara, el primero en reclamar la parte del botín que le pertenecía y que rápidamente fue apartado del esquema. Lo que hoy se presenta como protesta parece ser el cobro de una deuda y el cumplimiento de un pacto. La orden de aprehensión contra Evo Morales que jamás se ejecutó, y la llamativa ausencia del Estado en el Chapare, tal vez formen parte del acuerdo. Falta conocer el resto del convenio. En conclusión, Rodrigo Paz no llegó solo al poder. Y eso, en democracia, tiene nombre.