
En un drástico giro en sus relaciones diplomáticas, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) han accedido a desbloquear una millonaria suma de dinero a favor de Irán, según informó la agencia Reuters.
La decisión llega tras un periodo de constantes ofensivas iraníes contra el territorio emiratí en el marco de la guerra que sostienen Estados Unidos e Israel contra el gobierno de Teherán.
Según reportes obtenidos por la agencia, el monto acordado podría ascender incluso hasta los 20.000 millones de dólares, condicionando este desembolso al cese total de los ataques de Irán contra suelo emiratí. Supuestamente, los primeros 3.000 millones ya fueron transferidos.
El monto podría equivaler a capitales iraníes que permanecían retenidos en las instituciones bancarias de los EAU o en plazas financieras internacionales debido a los bloqueos económicos impuestos por EEUU.
A pesar de los datos recabados, la cancillería de los Emiratos Árabes Unidos emitió una declaración oficial negando rotundamente cualquier movimiento de dinero, calificando los reportes de falsos y asegurando que no se ha facilitado la entrega de fondos congelados.
Otro portavoz del gobierno emiratí se limitó a señalar que la postura internacional de su país busca la reducción de hostilidades y el retorno de la estabilidad en la región, respaldando los esfuerzos de Washington para mitigar el impacto de los enfrentamientos.
En Estados Unidos, la Casa Blanca no ha emitido comentarios. No obstante, el vicepresidente JD Vance aclaró que la entrega de capitales a Irán no se realizaría como un incentivo para detener las hostilidades, sino que cualquier beneficio económico estaría estrictamente sujeto al cumplimiento de compromisos previos.
Las autoridades de Teherán no respondieron de forma inmediata a los requerimientos de información.
Un cambio de estrategia económica y de seguridad
Esta medida representa un cambio tras los meses de hostilidad que afectaron la economía de los EAU, golpeando al sector hotelero de Dubái y alterando la percepción de seguridad que atrae a los inversores internacionales.
De acuerdo con las fuentes que compartieron la información bajo condición de anonimato, el pacto funciona como una salida estratégica que permite a todas las partes resguardar sus intereses.
Mediante este esquema, Irán puede presentar el dinero recibido como una indemnización por los daños de la guerra, mientras que Estados Unidos mantiene la postura de no haber realizado pagos directos.
Por su parte, los EAU aseguran su integridad territorial, protegen el estatus comercial de Dubái y proyectan la acción como un mecanismo para recuperar la confianza mutua en la región.
A cambio de estas facilidades financieras, Teherán se comprometió a frenar las ofensivas con drones y misiles, abriendo paso a una reactivación de los lazos bilaterales en materia económica y de inteligencia. Trascendió además que la administración iraní ha intentado establecer pactos similares con al menos otros dos países de la zona del Golfo.
El trasfondo de las negociaciones
El acercamiento definitivo comenzó a gestarse semanas atrás, intensificándose tras una reunión en Abu Dabi entre miembros de la Guardia Revolucionaria de Irán y el asesor de seguridad nacional emiratí, Sheikh Tahnoun al Nahyan, la cual fue sucedida por una comitiva de los EAU que viajó a Teherán para ajustar los pormenores técnicos del traspaso de fondos. El último ataque directo registrado contra territorio emiratí se produjo el pasado 4 de mayo en el puerto de Fuyaira.
Este movimiento coincide además con las fases definitivas de un diálogo más amplio entre Washington y Teherán. En ese ámbito, un informante del ámbito gubernamental iraní vinculó la posible liberación de activos bloqueados en bancos extranjeros, como los de Katar, a un compromiso para garantizar el libre tránsito por el estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para la resolución del conflicto global.