
El acuerdo de paz que Estados Unidos e Irán buscaban formalizar este domingo quedó envuelto en incertidumbre luego de un bombardeo israelí sobre los suburbios de Beirut, una acción que provocó amenazas de represalia por parte de Teherán y desató una fuerte reacción del presidente estadounidense, Donald Trump.
El mandatario norteamericano responsabilizó directamente al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por poner en riesgo las negociaciones y afirmó que el líder israelí “no tiene una puta brizna de juicio” por ordenar el ataque pocas horas antes de la prevista firma del memorando de entendimiento con Irán.
Trump sostuvo que la ofensiva “no debería haber ocurrido” y aseguró que el incidente obligó a retrasar temporalmente la formalización del acuerdo. “Ya le he dicho que no estoy nada contento con su ataque a Beirut”, declaró al portal Axios.
El bombardeo tuvo lugar en Dahiye, un suburbio del sur de Beirut de mayoría chií, donde un edificio residencial fue alcanzado por misiles israelíes. Según los servicios de emergencia libaneses, al menos tres personas murieron y otras siete resultaron heridas.
Israel justificó la operación señalando que el objetivo era un supuesto centro de operaciones de Hezbollah y aseguró que la acción respondió al lanzamiento de tres drones por parte de la milicia libanesa hacia el norte del territorio israelí.
En un comunicado conjunto, Netanyahu y el ministro de Defensa, Israel Katz, afirmaron que Israel no tolerará ataques contra su territorio y anunciaron además la eliminación de un comandante de Hezbollah en otro operativo realizado en el sur del Líbano.
La reacción iraní fue inmediata. Altos mandos militares advirtieron que el ataque no quedará sin respuesta y amenazaron con ejecutar una represalia contra Israel. Las Fuerzas Armadas israelíes reconocieron posteriormente que se encuentran en máxima alerta ante la posibilidad de un ataque en las próximas horas.
El episodio reproduce el patrón observado la semana anterior, cuando un ataque israelí sobre Beirut derivó en un intercambio de fuego entre Irán e Israel, pese al alto el fuego que se mantenía vigente desde abril.
La nueva escalada amenaza con comprometer las negociaciones impulsadas por Washington para alcanzar un acuerdo que incluya el cese de hostilidades en el Líbano, la reapertura del estrecho de Ormuz y limitaciones al programa nuclear iraní a cambio de alivios en las sanciones económicas.
El presidente del Parlamento iraní y jefe negociador, Mohamed Baqer Qalibaf, cuestionó la continuidad del diálogo con Estados Unidos y acusó a Washington de no ser capaz de controlar a su principal aliado en la región. Según afirmó, resulta difícil avanzar en las conversaciones mientras continúen los ataques israelíes.
Fuentes iraníes indicaron que todavía se negocian cláusulas pendientes del borrador final, el cual contempla la suspensión del programa nuclear iraní y el levantamiento temporal de restricciones a las exportaciones petroleras de Teherán mientras se busca un acuerdo definitivo.
Mientras tanto, Trump insiste en que el entendimiento está próximo a concretarse y lo presenta como una oportunidad histórica para estabilizar Medio Oriente. Sin embargo, el bombardeo en Beirut volvió a demostrar la fragilidad del proceso y la creciente tensión entre Washington y el gobierno de Netanyahu en uno de los momentos más delicados de la región.