
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, afirmó este viernes que no abandonará su cargo pese al creciente desafío interno dentro del Partido Laborista, en medio de nuevas tensiones por el ascenso político de figuras que buscan reemplazarlo.
“Si hay una contienda, entonces sí, me presentaré, competiré. Lo he dicho repetidamente. No voy a apartarme”, declaró Starmer en Londres, en un mensaje dirigido tanto a sus rivales internos como a su propia bancada parlamentaria.
Las declaraciones llegan después de que Andy Burnham, actual alcalde de Mánchester, obtuviera un escaño en el Parlamento británico tras una elección parcial en la circunscripción de Makerfield, en el norte de Inglaterra.
La victoria de Burnham abre formalmente la posibilidad de que active un proceso de primarias internas para disputar el liderazgo del Partido Laborista y eventualmente el cargo de primer ministro.
Burnham, considerado uno de los principales aspirantes a suceder a Starmer, aseguró que “aprovechará la oportunidad” para impulsar un cambio profundo en la dirección política del Reino Unido.
En su discurso tras la victoria electoral, el político de 56 años prometió “un nuevo camino para el Reino Unido” y planteó como prioridad la reindustrialización del norte de Inglaterra y del país en su conjunto.
El resultado electoral en Makerfield le otorgó una amplia victoria con casi el 55 % de los votos, muy por delante del candidato de Reform UK y del partido Restore, que quedaron en segundo y tercer lugar respectivamente.
El ingreso de Burnham al Parlamento le permite iniciar un eventual desafío interno, aunque fuentes cercanas al político señalan que preferiría negociar una transición ordenada con el actual primer ministro.
Para forzar unas primarias dentro del Partido Laborista, los aspirantes alternativos necesitarían el apoyo de al menos el 20 % del grupo parlamentario, además del respaldo de sindicatos y organizaciones afiliadas.
Entre los posibles contendientes también figura el exministro de Sanidad Wes Streeting, quien ha manifestado su intención de participar en una eventual contienda interna por el liderazgo del partido.
Mientras tanto, Starmer insiste en que defenderá su posición si se convocan elecciones internas, en un contexto de creciente presión política y baja popularidad en algunos sectores del electorado.
En los próximos días se espera que Burnham y otros potenciales aspirantes definan sus próximos movimientos, mientras el Partido Laborista entra en una fase de tensión que podría redefinir su liderazgo y su futuro en el gobierno británico.