
La mañana de este sábado, tropas del Ejército y la Policía Boliviana partieron desde el Cuartel Ingavi de la ciudad de El Alto rumbo a los puntos de bloqueo instalados en el altiplano paceño.
El despliegue, realizado de manera conjunta se dirigió principalmente hacia las carreteras que conectan con Oruro, Copacabana y Desaguadero, donde aún se observan promontorios de tierra, piedras y otros obstáculos que interrumpen el tránsito vehicular.
En cumplimiento del Decreto Supremo 5636, que declaró el estado de excepción por conmoción interna, las Fuerzas Armadas movilizaron unidades logísticas para apoyar las labores de la Policía Boliviana, institución encargada de restablecer el orden en la vía pública y neutralizar eventuales focos de resistencia.
Sin embargo, al menos en la ciudad de El Alto no se reportaron incidentes durante las primeras horas de la jornada.
El servicio de transporte público operó con normalidad y la circulación peatonal se desarrolló sin mayores inconvenientes. No obstante, en sectores como Senkata y la salida hacia Oruro aún permanecen montículos de tierra y barras de cemento utilizadas durante los bloqueos.
El operativo cuenta además con el apoyo de maquinaria pesada de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), destinada a retirar escombros, piedras y bloques de cemento colocados sobre las carreteras que unen El Alto con Oruro, Copacabana y Desaguadero.
Acciones similares se desarrollan en otros puntos críticos del país, particularmente en la ruta Cochabamba–Oruro y en el oriente boliviano. En el municipio cruceño de San Julián, grupos afines a Evo Morales continúan apostados en la carretera, manteniendo interrumpida la conexión vial entre Cochabamba y Santa Cruz.
El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, reiteró que la aplicación del estado de excepción y las operaciones de control se ejecutarán de manera gradual y proporcional, con el objetivo de restablecer la normalidad y garantizar la libre circulación en todo el territorio nacional.