
Pasadas las 1.00 de la madrugada de este sábado 20 de junio, el presidente Rodrigo Paz Pereira anunció la decisión de decretar el Estado de Excepción en todo el territorio boliviano, con el fin de despejar las carreteras ante la insistencia de algunos sectores de continuar con los bloqueos, pese al acuerdo logrado horas antes con la Central Obrera Boliviana (COB). Dejó en claro que la decisión se tomó después de agotar todas las instancias de diálogo y de llegar a acuerdos con todos los sectores que tenían demandas legítimas.
“Hemos tomado la decisión de declarar el Estado de excepción en todo el territorio nacional. Esto no es para restringir la vida de la gente, es exactamente lo contrario, es un estado de excepción para devolverle la libertad a la gente, para liberar a Bolivia de quienes usan el conflicto político para bloquear carreteras y hacerle daño a la población”, explicó paz.
En esa línea, el decreto no contempla el cierre de ningún comercio, se aplicarán toques de queda focalizados en zonas donde hubiera conflictos, tampoco se aplicará la ley seca, es decir la prohibición del consumo de bebidas alcohólicas, salvo en zonas donde existiera algún bloqueo.
Las entidades financieras funcionarán con normalidad y su funcionamiento solo se limitará en zonas donde hubiera violencia. La medida, que tiene un tope de 90 días, se aplicará hasta que cesen los bloqueos.
La norma establece además que la Policía tendrá el apoyo de las Fuerzas Armadas para liberar las carreteras, restablecer el libre tránsito y garantizar la seguridad de la población. Este viernes, la ABC reportaba 47 puntos de bloqueo a nivel nacional, focalizados en La Paz, Cochabamba y Oruro. En Santa Cruz permanecía cortada la vía en San Julián y en Cerro Grande (Guarayos).
El presidente enfatizó que se agotó hasta lo último la vía del diálogo, pero señaló que está en marcha un intento de golpe de Estado financiado por el narcoterrorismo, al margen de las demandas legítimas de otros sectores.
“Mientras el diálogo avanzaba ellos respondían con más violencia contra la gente y contra las instituciones, mientras los acuerdos se firmaban ellos endurecían los bloqueos. Mientras el país buscaba soluciones, ellos buscaban más confrontación”, señaló Paz en su extenso mensaje al país, en el que estuvo acompañado por su gabinete en pleno.
“Lo que hoy enfrenta Bolivia ya no es una protesta social, no es movilización reivindicativa, no es un conflicto entre gobierno y sectores. Lo que hoy enfrenta Bolivia es una estrategia organizada de desestabilización contra la democracia y un gobierno constituido. Debemos llamarlo por su nombre, es un intento de golpe de Estado desde el narcoterrorismo contra un gobierno democráticamente elegido, un intento de imponer por la fuerza lo que no pudieron conseguir con el voto”, denunció Paz.
Enfatizó que es obligación del gobierno tomar acciones para evitar que un grupo minoritario intente someter a toda una nación. Añadió que durante 50 días, el gobierno demostró paciencia, prudencia y voluntad del diálogo, además de buscar la paz hasta el último momento.
“La fortaleza de un gobernante no se mide por la rapidez con la que utiliza la fuerza, se mide por su capacidad de evitarla, pero también llega un momento en que no actuar deja de ser prudencia y se convierte en irresponsabilidad”, justificó el mandatario, ante los recurrentes llamados que le hacían diversos sectores desde hace varias semanas.