Bajo el penoco

La Misión

| 2026-06-23 07:41:25

La prueba de fuego del gobierno de Rodrigo Paz no está en las carreteras despejadas ni en el estado de excepción decretado. Está en algo más profundo y definitivo: la captura de Evo Morales. La administración Paz puede gestionar la economía, negociar con sindicatos y restablecer el tránsito, pero ningún logro será sostenible mientras el principal factor de desestabilización siga operando libremente desde el Chapare. Evo Morales no es simplemente un opositor político; es el arquitecto de 53 días de bloqueos, pérdidas de 3.000 millones de dólares, 16 muertos y un país al borde del colapso. El ministro Oviedo ya lo dijo con claridad: hay elementos probatorios suficientes para una denuncia penal. Ahora las palabras deben convertirse en hechos. Un gobierno que no puede meter preso al responsable del caos no es verdaderamente gobierno. La misión suprema de Rodrigo Paz es recuperar la economía, pero esa recuperación es imposible sin neutralizar definitivamente a quien tiene tanto interés en destruirla. La captura de Evo Morales no es venganza política; es condición sine qua non para que Bolivia pueda avanzar.