Tribuna

Escritores y editoriales

Escritores y editoriales
Omar Jesús Gómez Graterol - Sociólogo | Sociólogo
| 2026-07-07 00:04:00

A finales de los años noventa del siglo pasado comenzó el auge de las editoriales independientes y, en la primera década del siglo XXI, ya existían múltiples opciones para los escritores orientadas a dar a conocer sus creaciones literarias bajo estas figuras, un fenómeno impulsado por los avances tecnológicos y los recursos informáticos, además del abaratamiento de los costos de reproducción.

Esto significó romper con largos períodos de monopolio por parte de las principales y tradicionales organizaciones encargadas de la elaboración y distribución de libros, revistas y periódicos. Anteriormente, quienes tenían algo que compartir con el mundo contaban con muy pocas oportunidades de que sus novelas, cuentos, ensayos, poemas, etc., vieran la luz y, por consiguiente, se divulgaran. En ocasiones, la única alternativa era recurrir a concursos dentro de estos géneros; sin embargo, diversos certámenes fueron acusados de estar viciados, pues no se premiaba a quienes tenían más méritos, sino a quienes contaban con el respaldo de "amigos".

De este modo, y a cambio de una compensación económica, estas entidades ofrecen posicionar ventajosamente dichas producciones en el mercado. Sus servicios incluyen la corrección ortográfica, gramatical, semántica, de redacción y de estilo; la revisión y edición de contenidos; el diseño de portadas e interiores de los ejemplares, así como la gestión de registros nacionales e internacionales. A ello se suman la impresión en formato físico o digital de los originales, la participación en exposiciones, la promoción en diversos medios de comunicación y el desarrollo de campañas de publicidad y mercadotecnia, entre otros servicios.

Si bien esto representó un logro trascendental en la democratización de las expresiones artísticas e intelectuales vinculadas con la escritura, el incremento de la oferta en este sector convirtió dicho ámbito en un espacio altamente competitivo. Por lo tanto, las alianzas establecidas entre el escritor y la editorial elegida deben procurar siempre el beneficio mutuo. Un mal desempeño de la editorial compromete seriamente el éxito de una obra. Sin embargo, un texto deficiente presentado por el autor también puede perjudicar la reputación de la casa editora, por más que esta haya cumplido cabalmente con el convenio e incluso haya aportado más de lo pactado.

Por lo expuesto, para asegurar el éxito en el universo de la literatura, las partes involucradas deben actuar de manera coordinada y buscar la excelencia. Al autor, sobre todo si es novel, aunque no está obligado a modificar su manuscrito, le conviene prestar atención a las recomendaciones de sus asesores. Por su parte, la editorial, para consolidarse como un referente confiable y prestigioso, debe evitar la difusión de contenidos con inconsistencias, defectos o errores, es decir, carentes de sentido, por muy tentadora que resulte la recompensa económica. De lo contrario, las editoriales terminarían convirtiéndose en meras imprentas.

Un error frecuente consiste en pensar que, cuando la obra concluye y se entrega al editor, ya podemos desentendernos de ella. La experiencia demuestra que ocurre justamente lo contrario: es conveniente acompañar el proceso para evitar que el tema desarrollado en sus páginas pierda su esencia o se desvirtúe durante las etapas posteriores.

Directa o indirectamente, publicar un trabajo escrito implica un esfuerzo colectivo; por ello, obtendremos mejores resultados si elegimos colaboradores con quienes exista una considerable compatibilidad. Lo importante es acompañar el mayor tiempo posible el fruto de nuestro esfuerzo, pues constituye una especie de hijo para nosotros, los autores. Así, nos ahorraremos muchos sinsabores.

Este camino solo termina cuando la obra concluye por completo… y no antes.

Omar Jesús Gómez Graterol - Sociólogo | Sociólogo