Economía

Analistas advierten que en dos años deberá importar gas para generar electricidad y sostener la economía

"Es bueno que el Gobierno reconozca la realidad porque solo a partir de ello se pueden construir soluciones", sostuvo el analista de hidrocarburos y energía

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Economía | ERBOL | 2026-07-08 08:57:29

Bolivia enfrenta una cuenta regresiva en materia energética. Dos analistas en hidrocarburos coinciden en que, si el país no adopta medidas urgentes para reactivar la exploración y aumentar la producción de gas natural, en aproximadamente dos años tendrá que importar gas para abastecer a la industria y alimentar las centrales termoeléctricas que hoy generan la mayor parte de la electricidad del país.

Raúl Velásquez, analista de hidrocarburos y energía de la Fundación Jubileo, y Fernando Rodríguez, especialista en el sector, coincidieron en entrevistas por separado en que la crisis ya no se limita a la caída de las exportaciones o a la disminución de ingresos fiscales. Ahora, aseguran, está en riesgo la seguridad energética de Bolivia.

Para Velásquez, el país llega a este escenario tras una década de advertencias que fueron ignoradas. Recordó que desde hace años distintos especialistas alertaron sobre la caída sostenida de la producción de gas, mientras los gobiernos optaron por negar el problema en lugar de enfrentarlo.

"Es bueno que el Gobierno reconozca la realidad porque solo a partir de ello se pueden construir soluciones", sostuvo.

RESERVAS EN DESCENSO

Uno de los principales problemas, según el analista de la Fundación Jubileo, es la falta de información transparente sobre las reservas de gas. Recordó que la Ley 3740 obliga a YPFB a publicar anualmente la certificación de reservas, pero desde 2007 solo se difundieron cinco informes oficiales.

El último dato disponible señala que Bolivia contaba con 4,5 trillones de pies cúbicos (TCF) de reservas probadas al cierre de 2023. Sin embargo, Velásquez aclaró que ese volumen no puede extraerse íntegramente.

"No toda reserva probada es recuperable. En el mundo se recupera entre el 60% y el 70%, por lo que las reservas efectivamente aprovechables rondarían los 3 TCF", explicó.

Rodríguez coincide en que el volumen disponible es mucho menor al que suele presentarse en los informes oficiales. Para explicar el fenómeno recurrió a una analogía sencilla: comparó los campos gasíferos con una garrafa doméstica.

"Cuando la garrafa está llena, la presión es alta y el gas sale con fuerza. Pero cuando se va vaciando, todavía queda gas, aunque ya no tiene presión suficiente para salir. Eso mismo ocurre con los yacimientos", señaló.

EL PROBLEMA YA NO ES EXPORTAR, SINO ABASTECER AL PAÍS

Ambos especialistas coinciden en que la preocupación principal dejó de ser la pérdida del mercado de exportación y pasó a centrarse en el abastecimiento interno.

Velásquez advirtió que Bolivia podría verse obligada a importar parte del gas que consume en un plazo de dos a tres años debido a que la exploración requiere entre cinco y ocho años para descubrir nuevos reservorios, incluso si una nueva Ley de Hidrocarburos fuera aprobada de inmediato.

"Lamentablemente, en el corto plazo el país tendrá que importar una parte del gas que consume. Es casi inevitable", afirmó.

Rodríguez fue aún más categórico al sostener que el mayor riesgo está en la generación eléctrica.

"En dos años vamos a tener que importar gas para producir electricidad", alertó.

ELECTRICIDAD EN RIESGO

La advertencia adquiere especial relevancia porque la matriz eléctrica boliviana depende mayoritariamente del gas natural. Las centrales termoeléctricas abastecen una parte sustancial de la demanda nacional y consumen millones de metros cúbicos de gas cada día.

Según Rodríguez, el incremento del consumo eléctrico y la disminución de la producción gasífera están llevando al sistema hacia un punto crítico.

"No me preocupa tanto el gas domiciliario, que consume relativamente poco. Lo preocupante será abastecer a la industria y a las termoeléctricas que generan electricidad", explicó.

Velásquez comparte ese diagnóstico y considera que el país ya no puede seguir viendo al gas únicamente como una fuente de exportaciones y divisas.

"Hoy el desafío es garantizar el suministro de energía. Si no hacemos los cambios necesarios, Bolivia enfrentará una situación dramática tanto desde el punto de vista energético como económico", advirtió.

CAMBIAR LA LEY Y SINCERAR LOS PRECIOS

Los dos analistas consideran indispensable modificar la actual Ley de Hidrocarburos para atraer inversiones privadas que permitan descubrir nuevos yacimientos.

Velásquez explicó que el problema no es la falta de interés de las empresas, sino la ausencia de condiciones económicas para invertir en exploración, un negocio de largo plazo que requiere estabilidad y reglas claras.

Rodríguez añadió que mantener precios internos fuertemente subvencionados desalienta cualquier inversión y compromete la sostenibilidad del sector.

Ambos también coincidieron en que Bolivia debe abrir un debate nacional sobre el precio interno del gas y sobre una política energética de largo plazo que combine exploración, eficiencia e incorporación de nuevas fuentes de energía.

UNA ADVERTENCIA QUE TRASCIENDE EL SECTOR

Más allá de los datos técnicos, los especialistas consideran que el país enfrenta un cambio estructural. Bolivia pasó de ser uno de los principales exportadores de gas de Sudamérica a debatir cómo garantizar el combustible necesario para mover sus fábricas, mantener operando sus industrias y sostener el sistema eléctrico.

La advertencia es clara: sin nuevas reservas, sin inversiones y sin una reforma profunda del sector, Bolivia dejará de depender únicamente del gas que produce y, en un plazo cercano, tendrá que importar el energético que durante décadas fue la principal fuente de riqueza del país.