A casi veinte días de la desgracia en Venezuela, las redes muestran auténticos milagros en cuanto a gente que sigue siendo rescatada, así como la supervivencia y el coraje demostrado por los que siguen arriesgando sus vidas para colaborar.
Como “hay de todo en la viña del Señor”, una tragedia como la acontecida en Venezuela suele sacar lo mejor y lo peor de cada cual. Lo triste es que, a pesar de que el gobierno de Venezuela ya no puede controlar la narrativa como en décadas pasadas —porque las redes sociales hacen que se le escape de las manos—, sigue comportándose de la peor manera posible; especialmente al obstaculizar y sabotear toda iniciativa, sea de la ciudadanía, urgida por apoyar a los suyos, o de la comunidad internacional.
El alcalde de Panamá, Mayer Mizrachi, denunció que colocó dispositivos de rastreo "Airtags" al cargamento que envió a Venezuela y vio cómo este fue desviado a diferentes zonas, algunas bastante lejanas a los sitios donde realmente se necesita la asistencia. Circula también un video de cómo el agua “sin valor comercial”, enviada para el auxilio, está siendo vendida en comercios, y de cómo algunas toallas de hospitales de España se comercializan en cadenas de tiendas venezolanas de las cuales se suele rumorear que son máquinas de narcolavado.
Un personaje que se hizo relevante en estos días fue el conocido como el “Topo de La Guaira”, el voluntario rescatista Wilmer Cruz, famoso por haberse dedicado, apenas con sus manos, a salvar a cuantas personas le fuese posible (se estima que logró rescatar a más de 60). Pero, adivinen qué: por haber denunciado en video la falta de asistencia gubernamental, terminó desaparecido.
Cruz fue reportado como desaparecido desde la noche del 1 de julio al haber sido detenido por agentes de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) mientras trabajaba entre los escombros. Posteriormente, debido a la gran presión mediática en las redes, la organización Provea confirmó su excarcelación la tarde del 3 de julio, después de casi 48 horas de desconocimiento de su paradero. Como muestra del "respeto" a la libertad de expresión de este gobierno, fue liberado bajo una medida cautelar sustitutiva de libertad con régimen de presentación. Las autoridades lo acusaron de sustraer objetos de las viviendas afectadas, acusaciones que han sido rotundamente rechazadas por defensores de derechos humanos y por la comunidad, que lo ve como un héroe local.
Lo acusaron de sustraer objetos, y lo más irónico es cómo llueven videos en las redes de policías cometiendo saqueos, apoderándose de los donativos y, en otras partes, simplemente mostrándose ociosos e indolentes en las zonas donde se supone que deberían estar ayudando o, al menos, no estorbando.
Quien organiza asistencia, interna o externa, evita por todos los medios la mediación gubernamental para hacerla llegar. Es muy grande, y bien ganada por ellos, la desconfianza que se tiene hacia estas entidades.
De nuevo la Iglesia, a pesar de tener muchas de sus parroquias y sedes con severos daños, es una de las instituciones que no se queda viéndose a sí misma ni victimizándose, y ofrece apoyo a quienes puede.
Sí, seguimos levantándonos; lamentablemente a pesar del gobierno, al cual le cuesta cada vez más evitar que su perversidad se siga viralizando. El hecho de que la situación deje de ser noticia no significa que no se siga necesitando soporte. Solo pido a quien quiera colaborar que lo haga a través de canales confiables como la Iglesia. Apliquemos también 1 Timoteo 2, 1-3. Dios con nosotros.