
Thomas Tuchel, entrenador de Inglaterra, asumió la responsabilidad por la derrota 2-1 frente a la Selección Argentina en las semifinales del Mundial 2026, aunque rechazó las críticas por el enfoque conservador que adoptó tras ponerse en ventaja. Pese a la remontada albiceleste sobre el final, el alemán sostuvo que volvería a tomar las mismas decisiones.
En contacto con la prensa, Tuchel aseguró que su equipo estuvo "muy cerca" de meterse en la final y consideró que el encuentro cambió por completo después del gol de Anthony Gordon, convertido a los 55 minutos. Sin embargo, remarcó que la caída no fue consecuencia de un problema táctico sino de la imposibilidad de sostener el nivel de juego.
"No me arrepiento", respondió cuando fue consultado sobre la estrategia que terminó favoreciendo el dominio argentino. "Estuvimos tan cerca. Pero no pudimos mantener el nivel después de marcar", reconoció el técnico.
Tras abrir el marcador, Inglaterra retrocedió varios metros y quedó sometida al asedio constante del conjunto dirigido por Lionel Scaloni. Ante ese escenario, Tuchel decidió reforzar la defensa con el ingreso de tres futbolistas de características defensivas, una decisión que despertó fuertes cuestionamientos.
El plan, sin embargo, no dio resultado. Argentina encontró el empate a los 85 minutos con un potente remate de Enzo Fernández desde fuera del área y, ya en tiempo de descuento, Lautaro Martínez marcó el 2-1 definitivo para dar vuelta el partido y clasificar a la final del Mundial.
Pese a las críticas, el entrenador explicó que nunca buscó renunciar al ataque. "Por supuesto que queríamos ir a por el segundo gol, pero no tenía la sensación de que los cambios ofensivos fueran a ayudar", sostuvo.
Además, insistió en que el problema no fue la estructura táctica. "Nos mantuvimos en nuestro 4-4-2, pero cada vez nos volvimos más pasivos. No podíamos ganar balones ni conservar la pelota. No creo que haya sido un problema estructural", analizó.
El alemán explicó que el cambio a una línea de cinco defensores respondió a la necesidad de contener los constantes ataques argentinos. "Pasamos a una línea de cinco para cerrar los espacios por dentro y ser fuertes en el juego aéreo, porque justo después de nuestro gol concedimos demasiados centros y demasiadas ocasiones", argumentó.
Finalmente, Tuchel aceptó que las decisiones del entrenador siempre quedan bajo la lupa tras una eliminación de semejante magnitud, aunque dejó en claro que no comparte los cuestionamientos. "Entiendo que existan esas discusiones y que haya millones de entrenadores después del partido que crean saberlo mejor", ironizó.
Antes de cerrar su análisis, asumió toda la responsabilidad por la derrota, aunque respaldó el rendimiento de sus futbolistas. "La responsabilidad es del entrenador. Jugamos uno de nuestros mejores partidos, quizá el mejor dadas las circunstancias. El equipo estuvo a la altura, pero no pudimos cerrarlo. No me arrepiento de nada", cerró.