Nuevo Paradigma

¿De dónde venimos, quo vadis, Bolivia? (Parte 7)

¿De dónde venimos, quo vadis, Bolivia? (Parte 7)
Gustavo Adolfo Aponte Zambrana | Columnista
| 2026-07-16 00:08:00

Ya vimos las ocho acciones principales del D.S. 21060, promulgado por el presidente Víctor Paz Estenssoro. Ahora corresponde analizar cómo este nuevo modelo neoliberal enfrentó dos enormes crisis casi simultáneas: el Gran Colapso del Estaño y el contrashock petrolero, que redujeron drásticamente los ingresos fiscales de un Estado que, además, heredaba la hiperinflación de la UDP.

El D.S. 21060 fue aprobado antes de ambos acontecimientos, pero logró contener la crisis mediante varias medidas: flotación cambiaria administrada; eliminación del control de precios; apertura comercial con reducción de aranceles, que incrementó la oferta mediante importaciones; eliminación de subsidios; congelamiento salarial y fin de la indexación; flexibilización laboral; y la Reforma Tributaria (Ley 843), que creó impuestos como el IVA, RC-IVA, IT e ICE, fortaleciendo la recaudación de un Estado mucho más austero.

La reducción del aparato estatal fue radical. Desaparecieron los déficits de Comibol, se eliminaron miles de cargos públicos y cesaron las subvenciones que generaban enormes pérdidas. Paralelamente, miles de mineros relocalizados migraron al Chapare, donde la expansión del cultivo de coca impulsó el narcotráfico. Los dólares provenientes de esa actividad financiaron importaciones que aumentaron la oferta interna y contribuyeron a frenar la hiperinflación, aunque al costo de consolidar una economía parcialmente contaminada por capitales ilícitos.

En retrospectiva, el colapso del estaño favoreció indirectamente la expansión del narcotráfico. Bolivia pasó de una etapa inicial vinculada a Los Yungas durante los años setenta a una masificación en el Chapare durante el gobierno de Paz Estenssoro, en un contexto marcado por hechos como el hallazgo del megalaboratorio de Huanchaca y la muerte de Noel Kempff.

Al mismo tiempo, la comunidad internacional, incluido el FMI, respaldó el programa económico. La deuda externa, que en 1985 ascendía a 3.294 millones de dólares (99% del PIB), llegó a 4.289 millones en 1989. Sin embargo, su estructura cambió sustancialmente mediante varias medidas: prohibición al Banco Central de financiar el déficit con emisión monetaria; disciplina fiscal basada en la recaudación tributaria; recompra de deuda con descuentos cercanos al 89%; sustitución de deuda comercial por créditos multilaterales más baratos y de largo plazo; y renegociaciones con el Club de París.

Como resultado, el déficit fiscal cayó del 20% del PIB durante la UDP a alrededor del 6,4%, mientras el Estado pasó a depender principalmente de los impuestos internos, especialmente del IVA.

La estabilización tuvo costos importantes. La inflación fue controlada, pero el país sufrió una fuerte recesión. En 1986 el PIB disminuyó 2,6% respecto al año anterior, reflejando el cierre de numerosas empresas y una fuerte contracción de la demanda. En síntesis, el programa logró derrotar la hiperinflación mediante mayor oferta importada y menor demanda agregada, aunque con elevados costos sociales y empresariales.

En 1989 asumió la presidencia Jaime Paz Zamora, en alianza con Hugo Banzer, dando continuidad a la Nueva Política Económica. Durante su gestión se aprobaron reformas institucionales como la Ley SAFCO, la Ley de Inversiones, la autonomía del Banco Central y la privatización de activos menores del Estado. La inflación promedio descendió al 15%, el PIB creció 3,8% anual y la deuda externa se redujo a 3.765 millones de dólares, equivalentes al 70% del PIB. Asimismo, la deuda con la banca comercial internacional cayó al 1,1% del total, consolidando un período de estabilidad y crecimiento moderado.

*Babson ’82, ex catedrático universitario.

Gustavo Adolfo Aponte Zambrana | Columnista