
El Gobierno de China rechazó este viernes las acusaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una supuesta interferencia china en las elecciones presidenciales de 2020, calificándolas de "puras invenciones" y asegurando que Pekín nunca ha intervenido en los procesos electorales estadounidenses.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, afirmó durante una conferencia de prensa que las declaraciones de Trump constituyen "calumnias maliciosas" que carecen de fundamento y reiteró que China no tiene ningún interés en influir en las elecciones de Estados Unidos.
El vocero instó además a Washington a evitar utilizar a China como tema de campaña electoral y a trabajar en favor del fortalecimiento de las relaciones bilaterales, en lugar de alimentar acusaciones que, según dijo, no cuentan con pruebas verificables.
Lin Jian sostuvo que cualquier supuesto indicio presentado para respaldar las denuncias constituye una "completa falsedad" y aseguró que la comunidad internacional conoce qué países suelen intervenir en los asuntos internos de otras naciones.
El portavoz chino también cuestionó el historial de Estados Unidos en materia de política exterior y vigilancia internacional, al señalar que Washington ha realizado durante años acciones de espionaje contra gobiernos, empresas y ciudadanos de distintos países.
Asimismo, pidió a la administración estadounidense hacer una "autocrítica" y abstenerse de continuar con una campaña de desprestigio contra China, insistiendo en que esas declaraciones solo perjudican las relaciones entre ambas potencias.
Lin evitó pronunciarse sobre si las acusaciones de Trump podrían afectar la visita que el presidente chino, Xi Jinping, tiene prevista realizar a Estados Unidos a finales de septiembre, en un contexto de renovados contactos diplomáticos entre ambos gobiernos.
La respuesta de Pekín se produjo un día después de que Trump afirmara, durante un mensaje televisado desde la Casa Blanca, que información de inteligencia demostraba que China había intentado influir en las elecciones de 2020, en las que fue derrotado por el demócrata Joe Biden.
Según el mandatario estadounidense, la presunta operación habría incluido la fabricación de documentos falsificados para facilitar votos ilegales, además de lo que calificó como la mayor filtración de datos electorales de la historia del país.
Sin embargo, documentos citados por medios estadounidenses indican que las acusaciones mencionadas por la Casa Blanca no han sido verificadas y que evaluaciones internas de las agencias de inteligencia cuestionaban la confiabilidad de algunas de las fuentes utilizadas para sustentar esas afirmaciones.
De hecho, una investigación realizada por las agencias de inteligencia de Estados Unidos en 2022 concluyó que, si bien actores chinos recopilaron información pública sobre votantes, no existían pruebas de que hubieran alterado el proceso electoral, modificado votos o afectado el conteo de los resultados.
Las declaraciones de Trump se producen en medio de la campaña previa a las elecciones legislativas de noviembre, mientras impulsa reformas al sistema electoral, entre ellas mayores restricciones al voto por correo, nuevos requisitos de identificación para los electores y medidas para impedir la participación de extranjeros, propuestas que han reavivado el debate político sobre la seguridad electoral en Estados Unidos.