Mientras el Ministerio de Obras Públicas avanza en la planificación técnica y legal para convertir a Viru Viru en un hub intercontinental de pasajeros y carga —evaluando propuestas de firmas como Corporación América Airports y Aecon—, la realidad cotidiana de esa terminal cuenta otra historia. En apenas tres años, el aeropuerto acumuló al menos ocho hechos de relevancia penal: cocaína rumbo a España, metanfetaminas camufladas en almohadas y filtros de acuario, un cargamento de 192 armas de guerra, las llamadas "narcomaletas" ingresadas con pasaporte diplomático, marihuana oculta en maquinaria industrial, fusiles AK-47 hallados en instalaciones aduaneras y, la última semana, 189,5 kilos de oro sin respaldo legal listos para salir hacia Dubái. No se trata de afirmar que Viru Viru sea un centro del crimen organizado, sino de reconocer que se ha convertido, con demasiada frecuencia, en punto de tránsito para el delito. Antes de pensar en su proyección regional, valdría preguntarse qué controles fallaron y por qué se repiten. Un hub logístico serio se construye primero sobre confianza y seguridad, no solo sobre infraestructura.