
La cifra de fallecidos por el terremoto que sacudió la prefectura de Kumamoto, en la isla japonesa de Kyushu, aumentó a 18, mientras los equipos de emergencia mantienen una intensa búsqueda de personas desaparecidas entre los escombros de edificios colapsados y una fábrica de papel afectada por el sismo.
Las autoridades informaron que cinco de las nuevas víctimas murieron tras el derrumbe de una chimenea en una planta papelera de la ciudad de Yatsushiro, donde los rescatistas continúan trabajando debido a que al menos cuatro personas permanecen desaparecidas.
Más de 3.600 efectivos de las Fuerzas de Autodefensa de Japón fueron desplegados en la zona del desastre para participar en las labores de rescate, distribución de agua y asistencia humanitaria, apoyados por policías y equipos especializados enviados desde once prefecturas vecinas.
La primera ministra, Sanae Takaichi, afirmó que las operaciones constituyen "una carrera contra el tiempo" y aseguró que el Gobierno movilizó todos los recursos disponibles para localizar a los sobrevivientes y atender a la población afectada.
Alrededor de 10.000 personas permanecen alojadas en 465 centros de evacuación después de que sus viviendas resultaran destruidas o quedaran inhabitables. La emergencia se agrava por una intensa ola de calor, con temperaturas cercanas a los 36 grados.
Los testimonios de los damnificados reflejan la magnitud del desastre. Muchos pasaron la noche en automóviles o refugios temporales debido a las continuas réplicas, la falta de electricidad y el temor a nuevos derrumbes.
Uno de los episodios más graves ocurrió en el centro comercial AEON Mall Kumamoto, donde una fuerte explosión registrada poco después del terremoto provocó el colapso parcial del edificio. El hecho dejó tres muertos, una persona en estado crítico y varios heridos.
Unos 170 militares participan en las tareas de búsqueda dentro del complejo comercial, donde se estima que aún hay una decena de desaparecidos. Durante la madrugada fueron rescatadas ocho personas, mientras más de 200 lesionados recibieron atención médica en hospitales de la región.
Las investigaciones preliminares indican que el centro comercial había sido construido en 2005 y reforzado tras el terremoto de 2016. Sin embargo, la explosión destruyó gran parte de la estructura pese a que el edificio había sido evacuado minutos antes.
El sismo, de magnitud 7,1 y con epicentro a unos 10 kilómetros de profundidad, fue seguido por una réplica de magnitud 6,1. La Agencia Meteorológica de Japón mantiene la alerta ante la posibilidad de nuevos movimientos de gran intensidad durante los próximos días.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó que no se registraron daños en la central nuclear de Sendai, mientras continúan las inspecciones preventivas en instalaciones estratégicas de la región.
El terremoto también provocó importantes interrupciones en el transporte y la actividad económica. Permanecen suspendidos los servicios del tren de alta velocidad Kyushu Shinkansen, varias aerolíneas cancelaron vuelos regionales y empresas como Toyota, Honda y Renesas detuvieron temporalmente parte de su producción debido a los daños en la infraestructura y a las dificultades logísticas.