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Sin gobernabilidad parlamentaria no hay gestión presidencial

Sin gobernabilidad parlamentaria no hay gestión presidencial
Juan Carlos Ferreyra Peñarrieta - Comunicador social | Comunicador social
| 2026-07-31 08:24:25

Cuando el gobierno nacional de Rodrigo Paz está a punto de cumplir, este próximo 8 de agosto, nueve meses de gestión, aún no logra consolidar plenamente su administración presidencial. Gran parte de la ciudadanía vio con mucha esperanza que la llegada del actual presidente al Gobierno central significaría un gran cambio para el país; sin embargo, con el paso de los días, esa esperanza se va desvaneciendo porque no se observan resultados concretos en favor de la población.

El alejamiento del jefe nacional de Unidad Nacional (UN), Samuel Doria Medina, del Gobierno central hace poco, da aún más señales de incertidumbre sobre la gobernabilidad parlamentaria que podrá tener la administración de Rodrigo Paz hasta 2030. No contar con una gobernabilidad parlamentaria sólida impide desarrollar una gestión presidencial eficiente.

Este es un problema que el actual presidente arrastra desde que asumió el mando de la nación. Llegó al poder sin un apoyo político-partidario sólido, aspecto que no le permite gobernar con plena solvencia. No por casualidad, en muchas ocasiones ha recurrido a los decretos supremos, una figura jurídico-constitucional que debe emplearse únicamente en casos excepcionales y no como mecanismo permanente de gobierno. En un Estado de derecho democrático se gobierna mediante la promulgación de leyes y, para ello, se debe contar con una amplia mayoría o, al menos, con el respaldo de dos tercios del Órgano Legislativo.

El presidente Rodrigo Paz, al no contar hasta la fecha con operadores políticos de suficiente experiencia para conducir negociaciones, no supo articular una alianza política robusta con sus propios parlamentarios del PDC —divididos entre rodriguistas y laristas—, ni con los legisladores afines a Samuel Doria Medina, Jorge "Tuto" Quiroga y Manfred Reyes Villa. Estas bancadas parlamentarias, que tranquilamente sobrepasan los dos tercios, ya podrían haber aprobado, a estas alturas de la gestión, leyes estructurales que permitan modificar los modelos político y económico del denominado Estado «tranca» Plurinacional heredado del MAS tras veinte años de gobierno.

Pero tampoco el empresario y político Samuel Doria Medina debe considerar su salida del Gobierno nacional como una especie de jaque mate. Al parecer, se marcha solo, porque una mayoría de los parlamentarios del Bloque de Unidad decidió no seguir sus pasos y continuará apoyando al Gobierno de Rodrigo Paz en aquellas leyes que favorezcan el desarrollo del país. Sin duda, ello representa un revés político para el jefe nacional de UN. También deja entrever que su liderazgo al interior de su partido y de su bancada legislativa está en duda. Por ética y coherencia política, sus hombres de confianza que hoy ejercen funciones como ministros, viceministros y directores dentro del Órgano Ejecutivo deberían presentar su renuncia.

Más allá de que esta decisión afecte o no a la administración de Rodrigo Paz, Samuel Doria Medina demuestra una vez más que la gobernabilidad política del país no parece ser su prioridad. Da la impresión de que no le preocupa la posibilidad de que los exmasistas, a quienes acusa de corrupción y de haber deteriorado la democracia, puedan retornar al poder en 2030. Ya en las anuladas elecciones nacionales de 2019 también se distanció de Jeanine Áñez, con quien integraba la fórmula presidencial como candidata a la Vicepresidencia, poniendo en entredicho su lealtad y perseverancia respecto de los acuerdos políticos que establece.

Este desliz, «sin querer... queriendo», del empresario y político Samuel Doria Medina también pone en evidencia que las estructuras partidarias utilizadas para conformar alianzas carecen de la seriedad necesaria. Demuestra que prima la improvisación en los acuerdos políticos, sin considerar la necesidad de desmontar cuanto antes las estructuras corruptas del desprestigiado Estado Plurinacional, que aún permanecen anquilosadas en las instituciones del aparato gubernamental.

Con todo lo expuesto, también ha llegado el momento de que el presidente Paz Pereira realice cambios estructurales en su gabinete ministerial. Los ministros que actualmente lo acompañan prácticamente no han contribuido al fortalecimiento político de su gestión; por el contrario, la han debilitado. Al punto de dejarlo solo en momentos especialmente difíciles, como durante los más de 50 días de bloqueos y marchas que afectaron al país, y particularmente a La Paz, entre mayo y junio pasados.

Juan Carlos Ferreyra Peñarrieta - Comunicador social | Comunicador social