El presidente Rodrigo Paz aprovechó el mensaje del 6 de Agosto para volver a presentar un catálogo de promesas que los bolivianos vienen escuchando desde el inicio de su gestión. Recuperar la economía, modernizar el Estado, combatir la corrupción, fortalecer la gobernabilidad y atraer inversiones son compromisos reiterados durante casi nueve meses. Cambiar la fecha del anuncio no cambia la realidad. Bolivia no necesita nuevas promesas ni nuevos discursos. Necesita una sola decisión: definir si este será un gobierno más que administrará el modelo heredado del MAS o un gobierno dispuesto a desmontarlo. Esa es la única decisión verdaderamente trascendental y, lamentablemente, sigue sin tomarse. Mientras ese paso no exista, el país continuará atrapado en los mismos problemas. La corrupción seguirá erosionando las instituciones, el narcotráfico mantendrá su influencia, la burocracia seguirá frenando el desarrollo y las reformas quedarán reducidas a anuncios. Gobernar no consiste en repetir objetivos, sino en tomar decisiones que cambien el rumbo. Bolivia continúa esperando esa decisión que todavía no llega.