Mientras los impacientes golpistas cuentan los días que faltan para que acabe el Estado de Excepción y ellos puedan derrocar al gobierno de Rodrigo Paz, la dictadura masista ahoga al país.
El presidente se ha quejado, ha denunciado, que los masistas que quedaron en la administración pública están saboteando al gobierno desde los puntos clave que controlan todavía.
El narco mayor está muy impaciente por derrocar al presidente que, según sus propias palabras, él mismo puso en el cargo porque era el “mal menor” en las elecciones de 2025.
Su idea es que el presidente renuncie y lo imiten todos los funcionarios, para que se pueda llamar a elecciones de inmediato, si fuera posible el treinta días, porque quiere ganar inmunidad, además de impunidad.
Pero debe esperar a que termine el Estado de Excepción o llegue octubre, un mes en que tiene la costumbre de derrocar a gobiernos democráticos.
En esta espera, las mafias masistas se dedican a sabotear al gobierno para que el descontento popular crezca y el derrocamiento sea casi indoloro.
Los más empeñados en estos días son los masistas de la ANH, decididos a impedir que el diésel y la gasolina importados por empresas privadas lleguen a los surtidores.
Estos corruptos han inventado un total de 104 requisitos para autorizar las importaciones y la llegada de los combustibles a los puntos de venta.
A un aspirante a importador le han pedido boletas de garantía por 50.000 dólares para la importación, el transporte y los surtidores, para cada uno de esos pasos, es decir 150.000 en total.
Se trata de un monto que el importador tendrá que incluir en el costo de toda la operación y en la fijación del precio final de venta del combustible.
Además, los masistas de la ANH dicen que no pueden autorizar que el diésel importado llegue a los surtidores si no se garantiza que no será “mezclado” con el que tiene precio subvencionado.
La idea que tiene esta mafia es impedir que llegue al mercado un diésel que perjudique el negocio de los masistas que usan el subvencionado para exportarlo a cualquier país vecino donde vale cinco veces más.
El ministro de hidrocarburos, Marcelo Blanco, le pide a la ANH que se someta a lo que ordena el decreto supremo del gobierno que autoriza la libre importación de los combustibles.
Pero la mafia masista desconoce ese decreto y opta por obedecer las instrucciones del plan golpista, para lo que frena, con todos los pretextos necesarios, la importación de los combustibles y su llegada a los surtidores.
El reino de la corrupción.
Siglo21bolivia.com