Santa Cruz

Obispo llama a los devotos de Urkupiña a hacer promesas desde la fe y no por interés

Durante su homilía dominical en la Catedral de Santa Cruz, el religioso cuestionó cuántas de las promesas que hacen los creyentes llegan realmente a cumplirse.

El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santa Cruz, monseñor Estanislao Dowlaszewicz
Santa Cruz | ERBOL | 2026-08-16 11:07:10

El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santa Cruz, monseñor Estanislao Dowlaszewicz, exhortó este domingo a los miles de feligreses que participan de las celebraciones en honor a la Virgen de Urkupiña a asumir sus promesas con verdadera fe, sinceridad y compromiso, y no como una especie de intercambio para obtener favores.

Durante su homilía dominical en la Catedral de Santa Cruz, el religioso cuestionó cuántas de las promesas que hacen los creyentes llegan realmente a cumplirse. “¿Cuántas promesas se hacen? ¿Y cuántas promesas se cumplen? Prometemos, prometemos y nos olvidamos de cumplir. La situación es aún peor. Ni siquiera recordamos nuestras promesas”, afirmó.

Dowlaszewicz sostuvo que una promesa que no se cumple deja de ser una expresión genuina de fe y se convierte en una suerte de compromiso condicionado. “No era una verdadera ofrenda, sino meramente una promesa de pago: te prometo hacer esto, aquello y después no nos gusta cumplir lo prometido”, cuestionó.

En esa línea, remarcó que para Jesús lo fundamental no es recibir algo a cambio de la fe, sino asumir una actitud desinteresada. “Lo demás es simplemente una transacción comercial: compra, venta, promesa”, señaló el obispo.

El religioso también reflexionó sobre la relación de los creyentes con Dios y cuestionó que muchas personas acudan a él únicamente cuando necesitan algo, pero se alejen de la práctica religiosa y del compromiso con los demás. Dijo que Dios puede esperar durante años a que una persona se acerque a confesarse o participe de la misa dominical, mientras esta continúa recurriendo a él cuando necesita ayuda.

Dowlaszewicz sostuvo que quienes piden algo a Dios deberían demostrar, como mínimo, misericordia y capacidad de perdón hacia los demás. En ese contexto, advirtió sobre el riesgo de reducir la fe a una manifestación folclórica.

“Tratamos a Dios como a un elemento de folclore, muy parecido a alguna pintura, una imagen. Y luego nos molesta que Él no nos tome en serio”, afirmó. Según el obispo, el problema no está en que Dios haya dejado de tomar en serio a las personas, sino en que muchas veces son ellas las que dejan de tomar en serio su relación personal con Dios.

También señaló que la ira, el rencor, el revanchismo y las divisiones están alejados del mensaje de Cristo. Por el contrario, sostuvo que esas situaciones deben convertirse en oportunidades para la reconciliación y para una reflexión profunda sobre el corazón y las acciones de cada persona.

Explicó que la oración no debe entenderse como una forma de suplicar ante un Dios que exige dependencia o humillación. Afirmó que Dios conoce las necesidades humanas y que está dispuesto a conceder aquello que sea verdaderamente bueno para cada persona.

En ese sentido, indicó que cuando Jesús invita a orar, busca que las personas encuentren un momento de reflexión para descubrir “lo que realmente necesitamos y lo que es verdaderamente bueno para nosotros”.