
Moscú y su región fueron blanco de una de las mayores ofensivas con drones ucranianos desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania en 2022, con 620 aparatos dirigidos contra la zona durante la noche del lunes y la madrugada del martes, según informó el alcalde de la capital rusa, Serguéi Sobianin.
Las autoridades rusas aseguraron que sus sistemas de defensa aérea derribaron 180 drones sobre la región de Moscú. Equipos de emergencia fueron desplegados en distintos puntos para atender los lugares donde cayeron restos de los aparatos, mientras el tráfico aéreo alrededor de la capital tuvo que ser suspendido temporalmente por razones de seguridad.
El gobernador de la región de Moscú, Andréi Vorobiov, informó que al menos tres personas resultaron heridas, entre ellas una niña de 10 años. También se reportaron incendios y daños materiales en varios sectores de la periferia de la capital rusa.
Uno de los incidentes afectó un almacén de Wildberries, la principal empresa rusa de comercio electrónico. Según las autoridades regionales, la infraestructura sufrió daños menores como consecuencia de la caída de fragmentos de drones, mientras los equipos de emergencia trabajaban para controlar los incendios registrados en diferentes puntos.
La ofensiva no se limitó a Moscú. Otras regiones bajo control ruso también informaron ataques durante la misma noche, entre ellas Crimea, la península anexionada por Rusia en 2014. La empresa eléctrica Krymenergo señaló que varios distritos del sur fueron afectados y que distintas localidades quedaron temporalmente sin suministro eléctrico.
Las autoridades de Crimea también reportaron dificultades para restablecer completamente la electricidad en sectores del noroeste, este y sur de la península, lo que añadió presión sobre las infraestructuras civiles en una jornada marcada por una intensa actividad de drones.
La agencia estatal rusa TASS calificó el episodio como el ataque con drones más intenso contra Moscú en aproximadamente dos años. Las cifras proporcionadas por las autoridades rusas no pudieron ser verificadas de manera independiente, pero la magnitud de la ofensiva confirma el aumento de las operaciones ucranianas de largo alcance contra territorio ruso.
Los datos de la organización independiente ACLED muestran que esta tendencia se ha acelerado durante 2026. Hasta finales de julio, la organización había registrado 322 ataques contra Moscú y su región desde comienzos del año, una cifra que ya superaba los 287 incidentes contabilizados durante todo 2025.
La misma evolución se observa en San Petersburgo y otras zonas del interior de Rusia, donde los ataques con drones se han multiplicado. Mientras las líneas del frente terrestre han experimentado pocos cambios importantes durante los últimos meses, Ucrania ha intensificado sus operaciones contra objetivos ubicados lejos de las zonas de combate.
El ataque contra Moscú refleja así una transformación de la guerra: los drones de largo alcance se han convertido en una herramienta estratégica para llevar el conflicto hacia ciudades, centros logísticos, instalaciones industriales y refinerías dentro de Rusia. La ofensiva demuestra que la distancia respecto al frente ya no garantiza a las principales ciudades rusas la misma protección que durante las primeras etapas de la invasión.