La oración es muy importante para la vida del cristiano: fortalece nuestro espíritu y nos hace entrar en comunión con Dios. Una constante con la que me he encontrado últimamente es la de personas que se acusan de sentirse mal por orar poco, no saber cómo hacerlo, distraerse mentalmente cuando lo hacen, no sentir ganas, tener pereza y sentirse mal por ello.
Para dar respuesta a esto hay que empezar por aclarar que así como hay diversos tipos de oración hay diversas formas de orar, y por ello, a veces sentimos que hacemos una oración más fácilmente que otra Debido a que en general no conocemos que hay varias formas de orar, nos comparamos consciente o inconscientemente con otros, o nos sentimos mal cuando vemos que hay personas que sí parecen orar de una manera, comúnmente las más usuales, y nosotros no.
Ante todo, la diferencia entre orar y rezar:
Orar: Es el acto de hablar con Dios de manera personal y espontánea. No se limita a palabras específicas, puede incluir pensamientos y deseos del corazón. Su forma y enfoque es más atributivo y relacional, donde el diálogo es directo.
Rezar: Generalmente se refiere a la repetición de oraciones fijas “prefabricadas” o fórmulas establecidas, como el Padre Nuestro, el Ave María, entre otros. Es una forma de oración que sigue una estructura y puede ser comunitaria o individual. Es asociada con rituales y prácticas de la comunidad de fe.
Rezar y orar son importantes en la vida espiritual, pero la oración es más amplia y puede incluir el rezo como una de sus formas. Lo primero que hay que tomar en cuenta es que existen diversos tipos de oración, así como hay diferentes necesidades humanas y formas de presentarlas ante Dios, una forma básica de agruparlas es:
1. Oración de Adoración: Es el tipo de oración en el cual reconocemos la grandeza de Dios y le rendimos homenaje. La liturgia de las horas de la Iglesia tiene mucho de este tipo en su composición (Ejemplo: Salmo 95,6)
2. Oración de Alabanza: Ofrendamos a Dios nuestra alabanza y agradecimiento por sus obras y enorme bondad. Si bien a los cristianos se nos llama a hacer el bien sin esperar agradecimiento, se nos llama igual a ser agradecidos con el prójimo y aún más con Dios por todo (Salmo 103, 1-2)
3. Oración de Petición: En ella presentamos nuestras necesidades y las de los demás, pidiendo la ayuda de Dios. Suele ser la más común de todas, puesto que todos nos vemos en la necesidad de pedir a Dios algo (Filipenses 4,6; Mateo 7,7).
4. Oración de Intercesión: Oramos por otras personas, pidiendo a Dios que les ayude, tiene gran valor, puesto que se nos muestra en el Evangelio que gracias a la intercesión muchas personas lograron que Jesús obrara algunos de sus milagros más célebres, especialmente la curación del paralítico (Marcos 2, 1-12 y hay varios ejemplos más)
5. Oración de Acción de Gracias: Damos gracias a Dios por sus bendiciones y por todo lo que nos ha otorgado (1 Tesalonicenses 5, 16-18).
6. Oración de arrepentimiento: Nos dirigimos a Dios reconociendo nuestros pecados y pidiendo perdón (Salmo 50).
La oración puede hacerse de diversas maneras: en silencio (Mateo 6,6), en comunidad (Mateo 8,20), con palabras formales o espontáneamente. Lo importante es la sinceridad de corazón. Aquí he hablando de los diferentes tipos de oración, en la segunda parte hablaré sobre las diferentes formas de oración. Dios con nosotros