
Al menos 362 personas murieron y más de 1.300 permanecen desaparecidas tras la gigantesca avalancha de agua, lodo y escombros que golpeó el norte de Nepal y zonas del Tíbet chino, mientras los equipos de emergencia continúan la búsqueda de sobrevivientes y cuerpos entre los restos de viviendas, carreteras y puentes destruidos.
La tragedia ocurrió el miércoles 26 de agosto, cuando el colapso de un glaciar desencadenó un poderoso flujo de escombros que descendió hacia el río Bhote Koshi y provocó una crecida repentina en varias comunidades de la región fronteriza entre Nepal y China.
La Policía de Nepal elevó a 359 el número de fallecidos en territorio nepalí, mientras las autoridades chinas reportaron otras tres víctimas en el Tíbet. El balance continúa siendo provisional y podría aumentar debido a la magnitud de la destrucción y a las dificultades para acceder a las zonas afectadas.
Entre las personas desaparecidas figuran cientos de extranjeros. La Junta de Turismo de Nepal informó inicialmente de 517 visitantes extranjeros sin contacto, procedentes, entre otros países, de India, Estados Unidos, Ucrania, Malasia, Australia, Reino Unido, Canadá, Singapur, Alemania y Rusia.
India reportó que al menos 288 de sus ciudadanos permanecen desaparecidos en Nepal, entre turistas y trabajadores, mientras otros 200 ciudadanos indios se encuentran varados en China. Equipos de rescate también localizaron con vida a unos 100 visitantes indios y a 25 trabajadores chinos que habían sido reportados como desaparecidos.
Australia informó, por su parte, que al menos 34 de sus ciudadanos figuran entre los desaparecidos. Portugal también reportó nacionales afectados, aunque su balance fue modificado después de que una de las personas inicialmente buscadas fuera localizada con vida.
El desastre se extendió por el corredor de los ríos Bhote Koshi y Trishuli. Según la Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal, el desprendimiento ocurrió alrededor de las 08:40 del miércoles, unos 20 kilómetros al noreste del paso fronterizo de Rasuwagadhi.
El agua cargada de hielo, rocas y sedimentos atravesó Rasuwagadhi, Timure y Syafrubesi y posteriormente afectó zonas ribereñas de los distritos de Rasuwa, Nuwakot, Dhading, Gorkha y Chitwan, dejando una extensa zona de destrucción.
El Servicio Geológico de Estados Unidos descartó que el fenómeno hubiera sido provocado por un terremoto. Aunque inicialmente se atribuyó la catástrofe a un movimiento sísmico de magnitud 5,2, el organismo concluyó que la señal registrada correspondía al colapso masivo del glaciar y al posterior flujo de escombros.
Las autoridades nepalíes mantienen desplegados miles de agentes, además de helicópteros, drones y maquinaria pesada para buscar desaparecidos, evacuar sobrevivientes y despejar las vías bloqueadas. El Gobierno declaró de alto riesgo el corredor ribereño afectado y pidió a la población mantenerse alejada de los cauces.
A la emergencia se suma ahora una nueva amenaza: un lago formado después de que los escombros bloquearan un río está creciendo y podría desbordarse. Las autoridades de gestión de desastres pidieron a residentes y rescatistas mantenerse alejados de sus orillas ante el riesgo de una nueva inundación.
La respuesta internacional comenzó a desplegarse mientras Nepal enfrenta una de sus peores catástrofes recientes. India envió 37,5 toneladas de ayuda humanitaria, incluidos medicamentos y alimentos, mientras China, Corea del Sur, Reino Unido, Estados Unidos, la Unión Europea, Naciones Unidas y organizaciones humanitarias anunciaron o movilizaron suministros, equipos, fondos y personal para apoyar las operaciones de emergencia.