
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que su país responderá con fuerza a los recientes ataques iraníes contra objetivos estadounidenses en Oriente Medio, luego de que Teherán lanzara misiles contra instalaciones militares en represalia por un bombardeo de Washington sobre la isla de Larak, en el estrecho de Ormuz.
“Vamos a golpearlos con fuerza” y “habrá una respuesta”, afirmó Trump, según el reporte citado en el texto, en medio de una nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán tras varias semanas sin enfrentamientos directos.
El recrudecimiento de la guerra comenzó el domingo por la noche, cuando fuerzas estadounidenses atacaron objetivos en la isla iraní de Larak. Autoridades de Teherán informaron que la operación dejó dos muertos y varios heridos.
Irán respondió posteriormente con el lanzamiento de misiles contra instalaciones estadounidenses en Jordania. Los proyectiles fueron interceptados, en lo que representó el primer intercambio directo de fuego entre ambos países en aproximadamente un mes.
La escalada ocurre después de un período de relativa calma, durante el cual Estados Unidos intensificó la presión económica sobre Irán para intentar obtener concesiones, entre ellas la reapertura del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo internacional.
Desde el inicio de la guerra, Teherán mantuvo un fuerte control sobre esta estratégica ruta marítima, por donde en tiempos normales circulaba cerca de una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo.
La reducción del tránsito marítimo por Ormuz ha provocado importantes efectos sobre la economía internacional, especialmente por el incremento de los precios de la energía y las dificultades para el transporte de mercancías.
Con la reanudación de los combates, el precio del petróleo Brent superó los 90 dólares por barril, registrando un aumento cercano al 25% desde el inicio del conflicto, según el texto.
Irán, por su parte, aseguró que responderá de manera decisiva ante cualquier nueva agresión militar. El presidente Masoud Pezeshkian afirmó que su país no busca la guerra, aunque advirtió que no renunciará a responder contra quienes considere agresores.
El Pentágono defendió su operación sobre territorio iraní y sostuvo que se trató de una acción limitada y precisa contra lanzadores y fuerzas que, según Washington, se preparaban para colocar minas en las rutas marítimas del estrecho de Ormuz.
La televisión estatal iraní mostró posteriormente imágenes de lo que identificó como misiles balísticos dirigidos contra bases estadounidenses en Jordania, mientras las autoridades jordanas informaron haber interceptado ocho proyectiles que ingresaron en su espacio aéreo.
La nueva ola de violencia también elevó la preocupación en los países del Golfo. Emiratos Árabes Unidos calificó la situación como una peligrosa escalada y reclamó una solución política que permita restablecer la estabilidad regional y la navegación normal por el estrecho de Ormuz.