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Cómo cambiar el modelo del MAS

Cómo cambiar el modelo del MAS
Iván Finot - Economista | Columnista
| 2026-09-01 06:11:00

En las elecciones de 2025 la mayoría de la población votó en contra del Movimiento al Socialismo, cuyo modelo económico fracasado ha causado la crisis actual. Pero aún no se lo cambia, ¿por qué? En primer lugar, porque la Constitución en vigencia no lo permite; en segundo, porque la estructura actual del gobierno central, diseñada en función del modelo del MAS, tampoco ha sido modificada.

La Constitución de 2009 es profundamente extractivista y estatista. Extractivista, al definir que los recursos naturales son “de carácter estratégico” (Art. 348), es decir que, en lo fundamental, de ellos depende nuestro desarrollo, cuando la experiencia mundial demuestra que los recursos verdaderamente estratégicos para este fin no son los naturales sino los humanos.

Y estatista, porque establece que el Estado no solamente ejercerá derecho de propiedad sobre los recursos naturales sino “asumirá el control y la dirección sobre la exploración, explotación, industrialización, transporte y comercialización” de ellos. Y, aunque “podrá suscribir contratos de asociación con personas jurídicas, bolivianas o extranjeras, para el aprovechamiento de los recursos naturales”, deberá “asegurarse la reinversión de las utilidades económicas en el país” (Art. 351). ¿Qué empresa privada puede invertir bajo esa condición?

¿Por qué definió la Constituyente que los recursos naturales son “de carácter estratégico” y el monopolio estatal de su aprovechamiento, incluso de su transporte y comercialización? Porque esa era la visión del MAS, la del “Nuevo Modelo Económico Social, Comunitario y Productivo”, definido en lo fundamental en 1999 por Carlos Villegas, y Luis Arce como la forma de llegar al socialismo marxista. Y el MAS era el partido mayoritario entre los constituyentes.

Y todo el gobierno central fue reorganizado para implementar esa estrategia. Al concentrarse en el Estado el funcionamiento de toda la economía, el Ministerio de Hacienda fue transformado en Ministerio de Economía y Finanzas. Arce ocupó esta cartera que estaba a cargo de la implementación del modelo y el Viceministerio de Planificación fue convertido en Viceministerio de Planificación Estratégica del Estado.

Otra característica fue, como es sabido, que en la contratación de empleados públicos primó el clientelismo: la otorgación de un puesto era un premio por militar en el MAS y había que retribuir ese premio pagando cuota al partido. Y la corrupción aumentó: los puestos más requeridos eran aquellos en que se percibía más sobornos. En el caso de la Policía, los padres de familia debían pagar hasta $us 14 mil para que sus hijos fueran admitidos en su Academia Nacional (eju! 2019).

Para cambiar el modelo del MAS es indispensable una nueva Constitución. Según ya propuse, lo que Bolivia necesita es una que no sea copiada de constituciones extranjeras sino se reduzca a reglas de juego fundamentales a partir de las formales e informales que efectivamente funcionan en nuestra realidad. Para lograrlo se requerirá de un proceso largo de investigación -nos conocemos poco- y de reflexión nacional así que, mientras tanto, es acertado hacer cambios parciales a la actual para empezar a cambiar el modelo.

Y por otro lado, también es indispensable modificar la organización y el funcionamiento del Estado, y esto se lo puede hacer ya. Que deje de corresponder a un modelo donde se centraliza todas las decisiones económicas en un Ministerio de Economía y Finanzas. Es imprescindible un nuevo Ministerio de Planificación que promueva una economía no extractivista cuyo motor sea la empresa privada.

En este aspecto es importante tomar en cuenta la experiencia internacional: para el surgimiento de Corea del Sur fue decisivo un “Secretariado Económico” dependiente directamente del Presidente e integrado por un número limitado de profesionales de alto nivel y bien remunerados, que estaban a cargo de proponer estrategias de desarrollo y lineamientos de concertación con las empresas privadas que industrializaron ese país: las empresas invertían en los productos que diseñaban, y el Estado proporcionaba la infraestructura y la educación requeridas, y, para desarrollar tecnología, les financiaba programas de Investigación y Desarrollo.

Por otro lado, junto con la reestructuración del aparato estatal se debe hacer obligatoria ahora mismo la meritocracia: el ingreso, por exámenes de competencia y la continuación, por desempeño; el control de la corrupción y la fuerte penalización de ésta en todos los niveles del Estado.

No hay que esperar más, se puede empezar de inmediato a cambiar el modelo del MAS.

Iván Finot - Economista | Columnista