
Chevron anunció una inversión de 7.000 millones de dólares para duplicar su presencia y producción petrolera en Venezuela durante los próximos cinco años, con el objetivo de pasar de los actuales 280.000 barriles diarios a unos 600.000 barriles por día en 2031.
La expansión convierte a la compañía estadounidense en uno de los principales protagonistas de la nueva etapa de apertura del sector petrolero venezolano, que busca atraer capital extranjero y aumentar la producción de crudo después de años de restricciones, sanciones e incertidumbre política.
Chevron recibió además la concesión de dos nuevos campos petroleros en la Faja del Orinoco, una de las regiones que, junto con el lago de Maracaibo, concentra la mayor parte de las reservas de petróleo de Venezuela, consideradas entre las más grandes del mundo.
La empresa, con sede en Houston, es actualmente la única gran petrolera estadounidense con operaciones directas en Venezuela. Su presencia se mantiene mediante empresas conjuntas con la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), incluso después de la renegociación de contratos impulsada durante el Gobierno de Hugo Chávez en 2007.
El consejero delegado de Chevron, Mike Wirth, afirmó que la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos aprobada por Caracas ha mejorado significativamente las condiciones para invertir en el país, especialmente por los cambios introducidos en el sistema fiscal y de regalías.
Según el ejecutivo, Venezuela pasó de ser una alternativa poco competitiva para las grandes inversiones petroleras a convertirse en una opción atractiva frente a otros proyectos disponibles en diferentes regiones del mundo, razón por la que Chevron decidió comprometer una inversión multimillonaria.
El anuncio se produce pocos días después de que Washington informara sobre un acuerdo que permitirá a Estados Unidos participar en el control de aproximadamente el 21% de las reservas petroleras venezolanas mediante una asociación con la empresa NABEP, vinculada al empresario venezolano Alejandro Betancourt.
El acuerdo contempla derechos de explotación sobre 17 campos petroleros durante un período de un siglo. Esos yacimientos contendrían alrededor de 65.000 millones de barriles de crudo, dentro de unas reservas totales venezolanas estimadas en aproximadamente 303.000 millones de barriles.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, se encuentra en Caracas para participar en reuniones relacionadas con la nueva estrategia petrolera y ha defendido que la participación estadounidense puede incrementar la confianza de los inversionistas en la estabilidad jurídica y en el cumplimiento de los contratos.
Washington busca que la nueva estructura de inversiones abra también el camino para el regreso de otras grandes compañías petroleras estadounidenses al país sudamericano, aunque algunas empresas han mantenido una posición más cautelosa sobre las condiciones para invertir en Venezuela.
Entre ellas se encuentra ExxonMobil, cuyo director ejecutivo, Darren Woods, había expresado anteriormente dudas sobre la viabilidad de nuevas inversiones en el país, en contraste con la apuesta de Chevron por ampliar de manera significativa sus operaciones.
La inversión de Chevron se suma así a la creciente participación estadounidense en la industria petrolera venezolana y refuerza la estrategia de Caracas y Washington de impulsar la recuperación del sector energético como uno de los principales motores para la reactivación económica y la estabilización del país.