Bajo el penoco

La herencia

| 2026-09-07 06:04:14

Lamentablemente, una parte importante de la población no lee estadísticas, no mira la realidad con perspectiva y termina guiándose por impulsos emocionales. Tal vez fue también bajo ese impulso, más irracional que racional, que Bolivia tomó las decisiones políticas de 2025. El problema es que la realidad no desaparece porque dejemos de mirarla: al cierre de ese año, la pobreza alcanzó al 44,7% y la pobreza extrema al 16,7% de los bolivianos. El MAS dejó una herencia económica y social y también las condiciones políticas para que el fracaso pueda reproducirse. Un país empobrecido, con problemas fiscales, inflación, escasez de divisas y deterioro productivo es terreno fértil para el desencanto. Y cuando la gente siente que los problemas la agobian, puede terminar buscando una salida emocional antes que una solución racional. El cansancio, la frustración y la desesperación pueden convertir al responsable del incendio en una supuesta tabla de salvación. Volver al MAS sería, en esas circunstancias, como agarrar una brasa con la esperanza de apagar el fuego. La herencia no solo permanece: tiende a reproducirse y agravarse si Bolivia continúa tomando decisiones desde la emoción y no desde la memoria, los datos y la realidad.