Internacional

La AfD consolida su avance en Alemania y pone en jaque a partidos tradicionales

El partido Alternativa para Alemania obtuvo el 44% de los votos en Sajonia-Anhalt, un resultado que refuerza su posición como una de las principales fuerzas políticas del país y reabre el debate sobre un eventual acceso al Gobierno.

Internacional | Agencia | 2026-09-07 21:38:55

La Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo el 44% de los votos en las elecciones celebradas este domingo en Sajonia-Anhalt, un resultado que la consolida como la principal fuerza política del estado y evidencia el creciente respaldo electoral que acumula el partido de derecha.

El resultado, que sorprendió a parte de los analistas y dirigentes de los partidos tradicionales, es interpretado por sectores críticos del sistema político alemán como la consecuencia de un proceso de desgaste de las fuerzas que han gobernado el país durante las últimas décadas.

La AfD, fundada en 2013, ha conseguido convertir el descontento con las políticas de los partidos tradicionales en una plataforma electoral cada vez más competitiva. Su crecimiento ha sido especialmente visible en los estados del este de Alemania, donde ha logrado una fuerte implantación política y electoral.

Durante años, los principales partidos alemanes mantuvieron un denominado “cordón sanitario” para impedir que la AfD participara en coaliciones o accediera a posiciones de gobierno. La estrategia buscaba aislarla políticamente mediante acuerdos entre las fuerzas tradicionales.

Sin embargo, esa política de aislamiento también ha generado una creciente polarización. Los dirigentes de la AfD han sido acusados reiteradamente de representar a la extrema derecha y de mantener posiciones incompatibles con los principios democráticos alemanes, mientras sus dirigentes rechazan esas acusaciones.

Uno de los episodios más significativos ocurrió en Turingia, donde Thomas Kemmerich, dirigente del Partido Democrático Libre (FDP), llegó a la jefatura del Gobierno regional con el respaldo parlamentario de la AfD. La reacción de los partidos tradicionales provocó su dimisión y evidenció la resistencia existente a cualquier cooperación con esa fuerza política.

El avance de la AfD coincide, además, con el debilitamiento de algunos de los partidos que durante décadas estructuraron la política alemana. Entre ellos se encuentra el FDP, formación liberal que durante buena parte de la posguerra desempeñó un papel decisivo como tercera fuerza y socio de coalición tanto de conservadores como de socialdemócratas.

El declive del FDP ha reducido las posibilidades de construir las tradicionales alianzas entre conservadores, socialdemócratas y liberales que caracterizaron buena parte de la política alemana. En las elecciones de Sajonia-Anhalt, el partido liberal obtuvo apenas el 2% de los votos, según el análisis difundido por PanAm Post.

El desgaste de los partidos tradicionales también está relacionado con decisiones de política nacional y europea que han generado críticas entre sectores del electorado. Entre ellas figuran las políticas migratorias y de refugiados, la relación con las instituciones de la Unión Europea, los rescates financieros a países miembros y la decisión de abandonar progresivamente la energía nuclear.

La cuestión energética adquirió especial relevancia después de que Alemania cerrara sus últimas centrales nucleares en 2023. Sus críticos consideran que esta política contribuyó a elevar los costos energéticos y aumentó la dependencia del país de otras fuentes de suministro, especialmente durante la crisis energética europea.

Para los defensores de la AfD, estos problemas demuestran que los partidos tradicionales se alejaron de las preocupaciones de una parte importante de la ciudadanía. Sus adversarios, en cambio, sostienen que el crecimiento de la formación representa una amenaza para la estabilidad política y los consensos democráticos construidos en la Alemania de la posguerra.

El resultado de Sajonia-Anhalt abre así una nueva etapa para la política alemana. El avance electoral de la AfD plantea a la CDU, el SPD, Los Verdes y el resto de las fuerzas tradicionales el desafío de recuperar el respaldo ciudadano sin limitar su estrategia únicamente al aislamiento de la derecha. Si la tendencia continúa, un eventual Gobierno de la AfD podría dejar de ser una hipótesis distante para convertirse en una posibilidad concreta dentro del futuro político alemán.