Miradas

Corrompido está el país

Corrompido está el país
Jhonny Vargas - Politólogo | Politólogo
| 2026-09-07 06:06:04

Son tiempos tristes y humillantes para los bolivianos. El caso Cerimedo ha generado un malestar profundo, casi como una interminable telenovela. Ya no hay conciencia, solo decadencia. Existe un verdadero peligro para el Gobierno si insiste en prolongar el estado de excepción por tres meses más, sin hablar con franqueza sobre un hecho que ha conmocionado la política nacional. La investigación toma un rumbo imprudente para nuestra seguridad, y minimizar o dramatizar este episodio solo traerá más males al país. Detrás de todo esto, Lara se frota las manos.

Muchos vaticinan un octubre negro si el Gobierno no toma previsiones. Hace casi un año, Rodrigo Paz llegó al poder mediante acuerdos políticos oscuros, y su tolerancia inicial hacia los movimientos sociales respondió más a cálculos de interés personal que a una política sincera. Los más de 50 días de bloqueo le ganaron la antipatía del país entero: no tuvo carácter ni voluntad para poner orden. La torpeza de varios dirigentes sindicales casi hunde a Bolivia, en su afán de derribar al Gobierno para que esas organizaciones retornen al poder bajo el liderazgo de Lara, con el único interés de saldar venganzas y repartir cargos entre familiares y amigos, al mejor estilo evista-larista.

Este Gobierno no aprendió la lección: terminó repitiendo las prácticas corruptas que tanto criticaba. El mandato ciudadano quedó en el vacío, y una población harta de gobiernos abusivos llegó a su límite. Ahora los hechos hablarán con crudeza. El Gobierno de Rodrigo Paz ya no tiene margen de error; pase lo que pase, en las calles solo quedarán los vestigios acumulados de la historia reciente boliviana.

Es hora de mirar de frente la realidad: el Gobierno ha perdido casi toda credibilidad. El dólar sigue volátil y en alza, la tensión social crece día a día, la crisis económica no da tregua y los ánimos se caldean semana tras semana. El país atraviesa una crisis compleja y difícil de resolver.

Todo indica que el Gobierno de Paz es débil y está mal constituido; sus propios ministros lo dejaron casi solo. Tras la catástrofe de Cerimedo, el larismo se apresta a retomar el manejo de lo público. Su caudillo, desde el Chapare, prometió derribar a Paz antes de fin de año, por el método que sea, con tal de recuperar el poder. El daño causado por el expresidente a la vida nacional no tiene nombre: el masismo siempre devoró más de lo razonable, dejando solo migajas para las próximas generaciones, sin soltar jamás los hilos del poder.

Examinando fríamente el papel de las corrientes populistas y demagógicas en el rumbo del país, el balance es funesto. La orgía de conspiraciones internas de Lara, autoatentados, amedrentamiento y espionaje sigue destruyendo al país en un momento de crisis y desconcierto, con la autoestima nacional por el suelo: un Gobierno sin autoridad moral, un grupo chapareño cínico y sin vergüenza, y una oposición que se conforma con las migajas del poder en vez de disputar seriamente la corona. Corrompido está el país se lo mire por donde se lo mire. Bolivia tendrá socialismo para rato, porque los bolivianos no tienen memoria.

Y es cierto: por falta de memoria histórica nos siguen gobernando los mismos de siempre. Por desmemoriados, incultos, tolerantes y serviles hemos llegado hasta aquí. ¿Cómo olvidar lo que ocurrió apenas ayer con un régimen que aún maneja el país desde las sombras? Esas iniquidades siguen vivas en la memoria colectiva. La corrupción y el abuso de poder son la madre de todos los vicios de nuestros gobernantes, vengan de donde vengan; no discriminan ideología, raza, clase ni sexo, y dejan heridas imborrables en la nación.

Por eso, ni olvido ni perdón para quienes abusaron de sus cargos para beneficio propio, causando enorme daño al Estado. Somos desmemoriados, impulsivos, injustos e inconscientes, pero no idiotas. Nos equivocamos, elegimos mal, arrastramos traumas y nos autosaboteamos, pero todo eso puede —y debe— convertirse en aprendizaje.

Jhonny Vargas - Politólogo | Politólogo