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De La Paz, para Santa Cruz: El Cristo Redentor del segundo anillo

De La Paz, para Santa Cruz: El Cristo Redentor del segundo anillo
Franklin E. Alcaraz Del C. | Periodista columnista
| 2026-09-09 07:56:35

Hace unos años escribí una columna sobre el Cristo Redentor cruceño, hoy convertido en ícono del departamento. No dejé de investigar sobre el tema, de modo que me propuse actualizar los datos con información de diversas fuentes, como las del Gobierno Autónomo Municipal de Santa Cruz de la Sierra; prensa pasada, como la contenida en La Prensa, El Deber y Los Tiempos; documentos de la Conferencia Episcopal de Bolivia y de la Academia Nacional de Ciencias de Bolivia. Y ahora que estamos en pleno mes de Santa Cruz y Cochabamba, casualmente dos de las tres ciudades que tienen que ver con el Cristo Redentor, además de La Paz, es propicio recordar y ampliar el tema.

El monumento al Cristo Redentor, ubicado en la intersección del segundo anillo y la avenida Banzer o, ¿el final de la Monseñor Rivero? Bueno, esa estatua, que hoy es uno de los símbolos históricos, religiosos y cívicos más importantes de nuestra ciudad, fue inaugurada en agosto de 1961 y diseñada por el reconocido escultor cochabambino Emiliano Luján para conmemorar el IV Congreso Eucarístico Nacional y el 400.º aniversario de la fundación de la ciudad. ¿Cómo se gestó la idea?

La iniciativa partió de la Iglesia Católica. La gestión estuvo a cargo de monseñor Luis Rodríguez Pardo, junto con la Asociación de Damas Cruceñas residentes en La Paz, lideradas por la señora Victoria Velasco Franco de Tejada, esposa del general Adalid Tejada Farriñas. Ella, cambita cruceña; él, colla paceño.

Monseñor Luis Rodríguez Pardo fue el primer arzobispo metropolitano de la Arquidiócesis de Santa Cruz de la Sierra. Era cochabambino. Había nacido en Punata el 12 de enero de 1915. Fue ordenado sacerdote el 15 de mayo de 1938. Ejerció como obispo auxiliar de Santa Cruz y obispo de Oruro antes de liderar la Iglesia cruceña. Asumió como primer arzobispo cuando la diócesis fue elevada a sede metropolitana. Murió el 26 de marzo de 2004, cumpliendo su deseo de permanecer en Santa Cruz.

Con la idea de la Iglesia Católica de erigir un monumento a Cristo en Santa Cruz de la Sierra, las damas cruceñas, apoyadas activamente por sus similares paceñas, organizaron diversos eventos en la ciudad de La Paz para recaudar los fondos necesarios. Se organizaron kermeses y actos especiales de recaudación de fondos; las iglesias y parroquias paceñas se unieron entusiastamente a la iniciativa y el pueblo paceño también participó generosamente en el proceso.

Se recaudaron 45 millones de pesos bolivianos de los de entonces —algunas fuentes mencionan 43 millones—, que fueron suficientes para comenzar a poner en práctica el proyecto. Se llamó entonces a un concurso nacional para el efecto, que ganó el artista cochabambino Emiliano Luján Sandóval (1910-1975), quien aún hoy es considerado uno de los escultores monumentales más importantes de Bolivia del siglo XX.

Dos largos años dedicó Emiliano Luján a esta tarea. Veterano de la Guerra del Chaco, perfeccionó sus técnicas en la Academia de Bellas Artes de Roma. Dominó la fundición en bronce y el tallado en piedra, dejando hitos urbanos en varias ciudades del país, como el monumento a Eduardo Abaroa (1952), que se encuentra en la plaza del mismo nombre de la Ciudad Maravilla; el monumento al Soldado Desconocido (Villamontes, 1942-La Paz, 1972); el Corazón de Jesús (Tarija, 1953, y Villazón, 1954); el monumento a la Virgen India (La Paz, 1954), y el monumento al general José Ballivián (Viacha, 1962).

El Cristo Redentor fue fundido enteramente en bronce y fabricado en la ciudad de La Paz. Debido a su peso y dimensiones, tuvo que ser trasladado por tierra hasta Santa Cruz —la tradición dice que, en aquel entonces, el transporte duró 20 largos días—, dividido en tres piezas independientes. Su transporte no habría sido posible sin la participación de Erwin Gasser, quien proporcionó maquinaria pesada para el efecto —grúas y camiones—, que llevó a La Paz desde el ingenio “La Bélgica”.

Una vez en Santa Cruz, el monumento se colocó sobre una base elevada de concreto, para otorgarle mayor visibilidad en una zona que, en aquel entonces, se encontraba en las afueras de una ciudad sin pavimentar y de apenas 100.000 habitantes.

Se colocó primero la cintura y los miembros inferiores; luego se soldó el tórax y, antes de colocarle la cabeza, se vertió concreto dentro del monumento para darle estabilidad. Solo entonces se soldó la cabeza. Todo el proceso de montaje duró cuatro días.

El monumento tiene una altura de 7,5 metros. No hay información sobre su peso. En sus inicios, el escultor tituló la obra como “Corazón de Jesús”, aunque popularmente se consolidó bajo el nombre de Cristo Redentor.

El monumento fue entregado e inaugurado oficialmente en agosto de 1961 —las fuentes citan fechas entre el 8 y el 15 de agosto—, con la presencia del entonces presidente de la República, Víctor Paz Estenssoro, y monseñor Richard Cushing, arzobispo de Boston (EE. UU.) y legado papal, quien celebró la misa en latín —alguna fuente menciona que fue en inglés—.

Con el paso de las décadas, la masa urbana creciente envolvió al monumento, convirtiéndolo en el corazón geográfico del norte de la ciudad. Más allá de su profundo significado religioso y de ser el emblema de la hospitalidad cruceña —con sus brazos abiertos para todos—, el Cristo Redentor se transformó en un epicentro de la vida social y cívica de Santa Cruz.

Ha sido el escenario histórico de masivos cabildos ciudadanos, manifestaciones por las autonomías regionales y grandes eventos religiosos, como la multitudinaria misa celebrada por el papa Francisco en 2015. Debido a su innegable valor histórico y arquitectónico, en 2013 fue declarado Patrimonio Cultural y Material del Estado boliviano.

Pero, más allá de todo eso, es el símbolo de la unidad de Bolivia. Fruto de la elaboración paceña, cochabambina y cruceña. Las tres ciudades más importantes de nuestro país.

Franklin E. Alcaraz Del C. | Periodista columnista