Cultura & Espectáculos

Los Emmy de 2026 dan la sorpresa con el triunfo de ‘La maldición de Widow’s Bay’

La comedia de humor y terror de Apple TV logra 14 de los 19 galardones a los que optaba. La serie médica ‘The Pitt’ triunfa en drama y con su protagonista, Noah Wyle. Jean Smart por ‘Hacks’ logra el de mejor actriz

Mariska Hargitay, en su número musical de apertura de los Emmy
Cultura & Espectáculos | El País | 2026-09-15 06:30:35

Eran las cinco en punto de la tarde de un caluroso Los Ángeles cuando arrancaban los premios Emmy, que cada año y desde hace 78 entrega la Academia de Televisión estadounidense. Tres horas después, las apuestas quedaban despejadas cuando The Pitt se coronaba como mejor serie de drama y La maldición de Widow’s Bay sumaba 14 premios, incluido mejor comedia, en una gala de dos horas presentada por la actriz Mariska Hargitay, que brilló en su primera vez como anfitriona.

La noche, en la que se entregaron 20 galardones —había habido dos galas de entregas previas— empezó con la comedia, que era la categoría más disputada. La batalla se libraba entre Hacks, despidiéndose, y La maldición de Widow’s Bay, recién llegada. De hecho, también acabó con ese premio, el de mejor serie de comedia, cuando lo habitual es cerrar con el drama. Un detalle que hace ver la poderosa lucha entre las candidatas. Y sí, la sorpresa la dio esa mezcla de terror y humor que es La maldición de Widow’s Bay, que se llevó 14 de los 19 premios a los que optaba, entre ellos el de mejor comedia. Su creadora, Katie Dippoll, se lo dedicó a su madre, “por hacer Halloween siempre tan divertido”.

El premio a la mejor actriz principal fue, como no podía ser de otra manera, para Jean Smart por su papel de Deborah Vance en Hacks, que solo se ha llevado dos de los 24 a los que optaba. Esa diva tan insoportable como humana le ha dado muchas alegrías a la actriz de 71 años, que ha ganado gracias a ella en las cinco ocasiones en que ha estado nominada, batiendo un récord: el de ser la única intérprete que gana un Emmy por todas y cada una de las temporadas de su serie.

Las lágrimas asomaron a sus ojos cuando subió a escena, y también los de Hannah Einbinder, su compañera de reparto, que no se lo llevó. Les pidió a sus compañeras que se sentaran, si los hombres querían, podían seguir de pie: “Con la faja, y los tacones, y de todo...”, bromeaba. Se lo dedicaba a sus hijos, a quienes la habían apoyado, a todos los presentes. Pero sobre todo a los tres creadores y guionistas de la serie. “Este se lo dedico a Lucia Aniello, Jen Statsky y Paul W. Downs”, aseguraba, ante la emoción del trío desde el patio de butacas. “Todo empezó y acabó con vosotros, chicos, gracias, gracias. Vaya viaje”.

El resto de categorías de comedia fueron a parar a La maldición de Widow’s Bay. El mejor protagonista en la categoría de humor fue para Matthew Rhys, que con el premio hacía doblete: ya lo había ganado, media hora antes, como actor de miniserie. El actor, sorprendido, se lo dedicó a su esposa, Keri Russell, que le coreaba en el público, a su hermana, a sus colegas, a su pueblo, a Gales: “Tenemos una nación pequeña pero potente” afirmó.

Todo se lo llevó el tétrico pueblito de Widow’s Bay. El premio a mejor actor de reparto en comedia fue a parar a Stephen Root. El veterano intérprete se sentía “emocionado y encantado”, pero afirmaba estar ahí sobre todo gracias a la escritura de Katie Dippoll, la creadora de la serie. El de actriz secundaria fue para Kate O’Flynn por su Patricia, la asistente del alcalde, la rarita: “Y esto es para todas las Patricias de ahí fuera”. También ganó el de mejor dirección, por el primer capítulo de la serie, y el de mejor guion, superando en ambas categorías incluso al episodio final de Hacks. Dippold llevaba años con la serie en cabeza: escribió el piloto hace 18 años.

Drama: reinó ‘The Pitt’, pero con éxito para ‘Pluribus’

En cuanto a drama, también hubo ciertas sorpresas. No en la categoría principal: la mejor serie de drama fue para la segunda temporada de The Pitt, como era de esperar. “Estamos agradecidos de estar en este negocio”, afirmaba su creador, R. Scott Gemill. “Tenemos suerte de estar en esta comunidad, lo mejor de todo es trabajar cada día con esta gente”. También puso el foco en la comunidad médica en la que se inspira, y en “lo importante que es contar las historias de gente de verdad”. “La gente necesita saber la verdad y tenemos que seguir contándosela, de la forma en que podamos”, aseguró, con todo el elenco en escena.

Tampoco hubo sorpresas en protagonista masculino, que fue para Noah Wyle, por su doctor Robby en The Pitt, que reconoció el trabajo de todos sus compañeros, pero sobre todo de Gary Oldman. “Crecí en Los Ángeles”, relataba, “soy un niño de Hollywood, me crié con la televisión, los cines eran mi lugar de culto. Esto es todo lo que he querido hacer siempre y el único club al que siempre he querido pertenecer”. Antes, John Mulaney lo presentó, con un divertido discurso bromeando sobre lo “infrarrepresentados” que están los hombres en la televisión en Estados Unidos que hizo avergonzarse y llorar de risa a los presentes.

El premio a la mejor actriz protagonista fue para Rhea Seehorn, la protagonista de esa distopía en Nuevo México que es Pluribus. Emocionada, afirmó que sus compañeras de categoría eran “brillantes, brillantes” y se lo agradeció a Vince Gilligan, el creador, “por tomar riesgos que nos hacen mejores como artistas”.

En cuanto a mejor actriz de reparto, se lo llevó, para inmensa sorpresa suya y de los demás, Allison Janney, por La diplomática. No se lo esperaba, porque de las siete nominadas de la categoría, cuatro eran de The Pitt, y la enfermera Evans, a la que da vida Katherine LaNasa, partía como favorita. Se puso de pie para aplaudir el merecido premio de Janney, en su 16ª nominación, pero la primera por la ficción de Netflix.

Para que el asunto quedara un poco más repartido, el premio a mejor actor de reparto fue para Tom Pelphrey por Task, que se lo agradeció a Dios, a su familia y a su “querido amigo, Mark Ruffalo”. “Y a la mejor intérprete en esta sala, la increíble y muy embarazada Kaley Cuoco”, dijo sobre su esposa, que no paraba de llorar. La mejor dirección de serie de drama fue también repartida, y recayó en Slow Horses, por el capítulo Scars, Cicatrices, sexto y último de la quinta temporada. La categoría de mejor guion de un capítulo fue para el primero de Pluribus, y para su creador, Vince Gilligan. Es su quinto Emmy tras 26 nominaciones para Gilligan, la mente detrás de Breaking Bad, que habló de la importancia de no usar el poder para dividir.

‘DTF St. Louis’, inesperado triunfo en miniseries

En cuanto a miniseries, hubo ciertas sorpresas. También era una categoría muy abierta, con Bronca y La bestia en mí partiendo como favoritas. Al final, DTF St. Louis, la original propuesta de HBO sobre un par de oscuras familias de los suburbios, triunfó. Ya lo habían hecho sus actores, Linda Cardellini y David Harbour, como secundarios, en las galas previas.

Con los actores, más sorpresas cuando Matthew Rhys ganó por el millonario insoportable al que interpreta en La bestia en mí y se lo arrebató a Oscar Isaac, que partía como favorito por Bronca. El de mejor actriz fue a parar a manos de Sally Field, en su cuarto Emmy y décima nominación, y se convierte, a sus 79 años, en la actriz de más edad en ganar esta categoría gracias a la película para televisión Criaturas luminosas. Se lo agradeció a su compañero, Lewis Pullman, y a Canadá, donde rodaron. “Bendita Canadá”, afirmaba, en un momento en que la tensión política entre Estados Unidos y su vecina está sobre la mesa.

Un adiós a lo grande para Colbert

En mejor reality, el gran éxito que ha sido en Estados Unidos The Traitors, presentado por Alan Cumming, le hizo ganar el Emmy. El actor y presentador animó al público a que se registrara para votar en las elecciones de medio mandato: “Es momento de votar, América”. En cuanto a mejor programa de variedades, se lo llevó Stephen Colbert, que acaba de terminar su emisión, el pasado mayo. Sacó al escenario a decenas de personas de su equipo, precisamente, sus guionistas eran quienes habían escrito esta gala de los Emmy. Alabó a todos ellos, y comentó como “buenas noticias” que estaban todos disponibles. “Esperamos que os gustara nuestro programa, lo hicimos para vosotros”, afirmaba, en la que es su despedida final.

En su primer encargo como presentadora, Mariska Hargitay supo salir de su papel de Olivia Benson en Ley y orden y arrancó con un número musical alabando las pantallas de televisión, y contando cómo la NBC lleva 100 años en antena… y ella los mismos en su papel, bromeaba. No tantos, pero sí han pasado muchos desde que una mujer presentaba los premios: nada menos que 15. “Me dieron dos consejos: no lo hagas y, hagas lo que hagas, no seas sincera. Ignoré el primero y únanse a mí al hacerlo con el segundo”, afirmaba.

De lo mejor de la noche fue su sketch intentando solucionar un caso con un tablero lleno de pistas al estilo de Taylor Swift —de la que es fan—... y en el que apareció la propia Swift como investigadora y con su gata Olivia, que debe su nombre al personaje de Hargitay, bajo el brazo. El metasketch era solo para fans, pero claro, es que ambas suman muchos, muchos fans.

También estuvo estupenda Hargitay cantando una despedida a las series y programas que acaban, de Outlander a Stranger Things, de Hacks al programa de Stephen Colbert. “¿Cómo será un mundo sin The Bear? Al menos tendremos segunda temporada de Pluribus", entonaba.

Noche de despedidas: de Dolly Parton a Catherine O’Hara

Además de los premios, hubo tiempo para los homenajes. Sarah Michelle Gellar y David Boreanaz salieron para celebrar los 30 años de Buffy, cazavampiros. Y para los 50 de Los ángeles de Charlie apareció el elenco original de la serie, Jaclyn Smith, Cheryl Ladd y Kate Jackson.

Presentaron un premio y fueron enormemente aplaudidas. Smith pidió un aplauso para Farrah Fawcett: “Está aquí con nosotras y en nuestro recuerdo colectivo”. “Su icónico póster vive en las mentes y en los garajes de muchos hombres”, bromeó Jackson. Michael J. Fox se llevó un premio anunciado: el humanitario, llamado Bob Hope, creado en 2002, pero que solo se ha entregado en seis ocasiones, como recordó su presentadora y amiga, la actriz Julianna Margulies. Activista consumado, con una fundación que ha recaudado más de 3.000 millones de dólares, la más importante en párkinson del mundo, Fox ha seguido trabajando en la industria del entretenimiento. Él, sobre su silla de ruedas, logró poner al auditorio en pie. “Estoy emocionado por estar aquí y que os hayáis levantado por mí”, decía, proclamándose también “orgulloso” y “profundamente agradecido” por todo lo logrado por su fundación.

El homenaje más esperado de la noche fue para Dolly Parton. “Si hay ángeles en la tierra, acabamos de perder a uno”, afirmaba Sally Field al presentarlo, quien se decía “afortunada” por haber trabajado con ella en Magnolias de acero. Alabó su bondad, su trabajo humanitario. “Dios te bendiga, Dolly Parton, no soy la única en esta Tierra que te querrá por siempre jamás”. La cantante Reba McEntire cantó Smoky Mountains Memories o Appalachian Memories, escrita y popularizada por Parton.

Otro momento emotivo de la gala fue el in memoriam, donde Macaulay Culkin presentó a Catherine O’Hara, contando cómo llamaba mamá, y como él y tantos otros actores llamaban mamá, también, a la actriz, fallecida a finales de enero de 2026. Ella fue la primera en aparecer en la pantalla, pero el músico Noah Kahan cantó por los que fallecieron este año, entre ellos, James Van Der Beek, Ted Turner, Diane Ladd. Eric Dane, Hayden Panettiere, Robert Duvall, Sam Neill, Tim Curry, James Burrows, Rob Reiner —con quienes Jamie Lee Curtis no pudo evitar emocionarse— e incluso Bob Mackie, fallecido hoy.