
Un hombre de 25 años fue acribillado en la localidad de Bulo Bulo y su cuerpo posteriormente fue abandonado en el cementerio de Río Blanco, en el Trópico de Cochabamba. Junto al cadáver, los autores dejaron una nota con amenazas y exigencias dirigidas contra una persona identificada como Ariel Villarroel.
La víctima fue identificada como José Yeison Terrazas Rivero, quien presentaba múltiples impactos de proyectil de arma de fuego. De acuerdo con el reporte policial, no registraba antecedentes.
El mensaje encontrado junto al cuerpo señala: “Entreguen con la policía al Ariel Villarroel si no quieren terminar así. Ya sabemos todo de ustedes, no vamos a parar hasta terminar. Sabemos qué policías son sus colaboradores también”.
El contenido de la nota es ahora parte de la investigación, debido a que, además de amenazar a otras personas, hace referencia a una supuesta colaboración de efectivos policiales. Estas afirmaciones deberán ser verificadas por las autoridades.
Personal de la FELCC del Trópico, en coordinación con el Ministerio Público y el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), realizó las diligencias investigativas y el levantamiento de indicios en el lugar.
Durante el trabajo técnico de campo fueron recolectadas 19 vainas servidas calibre 9 milímetros, tres vainas calibre 5.56 correspondientes a un arma larga y dos proyectiles no percutados calibre 5.56.
Los investigadores también fijaron su atención en una camioneta Toyota Hilux de color plomo, que presumiblemente estaría relacionada con el hecho y que fue trasladada en una grúa hasta el domicilio de Lisandro Vásquez Cadima, padrastro del fallecido.
Familiares se oponen a la requisa del vehículo
Según el informe policial, el motorizado habría sido trasladado con la colaboración de personas identificadas como amistades y afiliados del sindicato Central Río Blanco-Valle Grande.
Cuando los investigadores intentaron realizar la verificación e inspección técnica del vehículo, familiares del fallecido y personas vinculadas al sindicato presuntamente asumieron una actitud hostil, con agresiones verbales y oposición al procedimiento policial.
Esta situación habría impedido avanzar con la inspección y el eventual secuestro del motorizado, por lo que el hecho también será considerado dentro de las diligencias investigativas.
El cuerpo de Terrazas Rivero fue trasladado hasta la morgue de Ivirgarzama, donde se realizó la autopsia médico-legal.
La investigación continúa para establecer las circunstancias y el móvil del asesinato, además de identificar a los autores materiales e intelectuales y determinar su grado de participación.
El caso vuelve a poner en evidencia la preocupación por hechos violentos con características de ejecución en el Trópico de Cochabamba.