Bajo el penoco

Regúlame, regúlame

| 2026-09-21 01:34:46

Las grandes empresas de inteligencia artificial parecen haber encontrado una canción común, parecida a la de Chayanne: "Provócame, provócame". Ahora el coro empresarial le canta al Estado: "Regúlame, regúlame". Anthropic, OpenAI, Google y otros gigantes aseguran que necesitan regulación para enfrentar los riesgos de la inteligencia artificial. El argumento suena noble: proteger a la humanidad, fijar estándares de seguridad y evitar que la tecnología se descontrole. Pero hay algo raro: ¿por qué las empresas que dominan un mercado piden más reglas? La explicación es menos altruista. Una regulación costosa y compleja puede convertirse en una inmensa barrera de entrada. Las grandes compañías tienen dinero, abogados e ingenieros para cumplirla; los nuevos competidores, mucho menos. Así, lo que se presenta como protección del público puede terminar protegiendo a quienes ya están arriba. Las empresas no quieren que el Estado desaparezca de sus negocios: lo necesitan para imponer reglas que los demás no podrán cumplir. Competir es difícil, pero con un buen reglamento, hasta los gigantes pueden sentirse más cómodos.