Editorial

Es el turno del gobierno

Por fin el Gobierno se atrevió a tomar una de las tantas decisiones difíciles que debió asumir hace seis u ocho meses, desde que asumió la conducción del país. En realidad, era la primera medida que debía tomar...

Editorial | | 2026-09-22 07:55:03

Por fin el Gobierno se atrevió a tomar una de las tantas decisiones difíciles que debió asumir hace seis u ocho meses, desde que asumió la conducción del país. En realidad, era la primera medida que debía tomar.

Ahora no sabemos cuánto tiempo más le tomará encarar las otras decisiones difíciles que necesita Bolivia para salir de una terapia intensiva que aún no consigue la medicina adecuada. Si queremos salir de la crisis y evitar que siga empeorando, hay muchas medidas dolorosas pero indispensables que deben aplicarse.

El Gobierno dice que el ahorro que tendrá por la eliminación del subsidio será destinado a educación, salud, la exploración petrolera y a mejorar la vida de la gente, pero eso es poco probable con el tamaño de la burocracia que tenemos. Toda la plata, el ahorro y los préstamos no alcanzan para mantener el inmenso aparato estatal que cobra sueldo todos los meses, que engulle cada centavo que ingresa al tesoro. ¿Cuándo van a cerrar las empresas estatales? No hay otra salida. No más regodeos ni más trampas lingüísticas para disimular algo que no tiene explicación.

Por eso, la segunda decisión difícil tiene que ser el achicamiento del gasto público. El Gobierno también tiene que hacer sacrificios. No puede ser que solamente la población pague el costo del ajuste mientras el Estado continúa funcionando como si todavía estuviéramos en tiempos de bonanza. El MAS al menos, derrochaba lo que sobraba, pero en este momento el gobierno sigue despilfarrando lo que no hay y exige que sea la gente la que haga el sacrificio.

Tampoco podemos pensar que con el descongelamiento del precio de los combustibles, las empresas petroleras van a venir inmediatamente a invertir en Bolivia. No será así. Tenemos una Constitución y un conjunto de leyes que no generan las condiciones necesarias para atraer grandes inversiones.

Necesitamos reformas, no paliativos. Cuando el Gobierno habla de ayudar a la gente, no debería pensar solamente en bonos o ayudas sociales. La gente quiere trabajo. Quiere producir. Quiere invertir.

Para eso hay que levantar restricciones a la producción, facilitar el uso de tecnología en el campo, reducir la burocracia y hacer una reforma tributaria que permita que muchos informales puedan convertirse en formales.

Bolivia sigue siendo un país tranca. Para producir hay demasiados obstáculos. Y ahora que el combustible será más caro, producir será todavía más difícil. Si el Gobierno quiere que la economía se reactive, tiene que dar ventajas a quienes producen, no ponerles más cargas.

Hay que reducir el gasto público, bajar la burocracia, revisar los impuestos y facilitar la inversión. Hay muchas decisiones difíciles por delante. La eliminación del subsidio era necesaria. Pero hasta ahora es la única decisión difícil en la que el sacrificio se le ha pedido directamente al pueblo. Ahora le toca al Gobierno.

Necesitamos reformas, no paliativos. Cuando el Gobierno habla de ayudar a la gente, no debería pensar solamente en bonos o ayudas sociales. La gente quiere trabajo. Quiere producir. Quiere invertir.