
La captura de Angélica Saraiva de Sá, conocida como “Angeliquinha” o “Baronesa”, fue destacada este miércoles por medios de comunicación de Brasil, luego de que la mujer, considerada por la Policía Civil de Mato Grosso como una de las líderes de una organización criminal en el norte de ese estado, fuera detenida en Santa Cruz de la Sierra.
La captura se produjo el martes 22 de septiembre durante un operativo coordinado entre organismos de seguridad de Brasil y Bolivia, después de más de un año de búsqueda. Angeliquinha se encontraba prófuga desde el 17 de agosto de 2025, cuando escapó del Centro Penitenciario Femenino Ana Maria do Couto May, en Cuiabá.
De acuerdo con información de las autoridades brasileñas, la mujer acumula más de 260 años de condenas y tenía seis órdenes de arresto vigentes. Entre los delitos por los que fue condenada o investigada figuran homicidio, narcotráfico y participación en organizaciones criminales.
Las investigaciones señalan que Angeliquinha tenía influencia sobre actividades delictivas principalmente en Alta Floresta y otras zonas del norte de Mato Grosso, relacionadas con el narcotráfico, extorsiones y actividades mineras ilegales.
Su nombre también apareció en la Operación Showdown, ejecutada por la Policía Civil de Mato Grosso en marzo de este año. La investigación se concentró en personas de su entorno familiar, señaladas por presuntamente brindar apoyo a la estructura criminal y movilizar recursos de origen ilícito.
Según los investigadores brasileños, durante aproximadamente un año y siete meses fueron movilizados más de 20 millones de reales (casi cuatro millones de dólares), monto considerado incompatible con los ingresos declarados por los investigados. Las autoridades también investigaron el supuesto uso de empresas y otros negocios para dar apariencia legal a recursos de presunto origen ilícito.
Capturada en Santa Cruz
En Bolivia, la detención se concretó luego de labores de inteligencia que permitieron establecer que la prófuga se encontraba en Santa Cruz de la Sierra.
Según información difundida, Angeliquinha fue localizada cuando acudía a un establecimiento de la zona próxima a la clínica INCOR para realizarse curaciones posteriores a una cirugía facial. Las autoridades investigan si el procedimiento formaba parte de un intento por modificar su apariencia y dificultar su identificación.
En el operativo participaron unidades especializadas de inteligencia y lucha contra el crimen organizado, entre ellas el Centro Especial de Inteligencia Policial (CEIP), la Gerencia de Combate al Crimen Organizado (GCCO), la Delegación de Represión a las Acciones Criminales Organizadas (DRACO) y la Polinter.
Las investigaciones brasileñas también vinculan a la organización con actividades de minería ilegal en las regiones de Alta Floresta y Nova Bandeirantes, en Mato Grosso.
Tras su captura, las autoridades bolivianas deberán cumplir los procedimientos correspondientes para determinar su situación jurídica y eventual entrega a Brasil, donde enfrenta las condenas y órdenes de arresto emitidas por la Justicia de ese país.
La Policía brasileña la considera una persona vinculada a una estructura criminal de alta peligrosidad y señala que mantenía conexiones con integrantes del Comando Vermelho, extremo que corresponde a las investigaciones de las autoridades de ese país.