Mucha gente cree que Estados Unidos no depende de ningún país para abastecerse de petróleo. El tema es un poco más complejo; de lo contrario, no se explicarían el aumento de los precios de los combustibles en ese país y el récord alcanzado por el diésel. Como sabemos, estos incrementos también tienen efectos sobre la inflación.
EE.UU. produce hoy más petróleo que cualquier otro país del mundo. La revolución del shale oil, especialmente en Texas y Nuevo México, transformó su situación energética. De depender fuertemente del petróleo extranjero, pasó a producir y exportar millones de barriles diarios. De allí surge una idea extendida: EE.UU. ya es «independiente energéticamente» y, por tanto, lo que ocurra con el petróleo en Medio Oriente le afecta poco.
En 2025, EE.UU. produjo un récord de 13,6 millones de barriles diarios de crudo y exportó alrededor de 4 millones. Sin embargo, continuó importando más crudo del que exportaba: sus importaciones netas fueron de 2,2 millones de barriles diarios, según la Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA).
¿Por qué importar algo que aparentemente le sobra? Porque no todo el petróleo es igual. Buena parte del producido mediante fracking es crudo «ligero y dulce», de baja densidad y poco azufre. En cambio, muchas grandes refinerías estadounidenses fueron diseñadas para procesar crudos más pesados, generalmente más baratos, y transformarlos en gasolina, diésel y combustible de aviación.
Así surge la paradoja: EE.UU. puede exportar petróleo ligero de Texas a Europa mientras importa petróleo pesado para abastecer sus propias refinerías. ¿De dónde proviene? Principalmente de Canadá, que en 2025 suministró unos 3,9 millones de barriles diarios, equivalentes al 65 % de todo el crudo importado por EE.UU. (EIA).
Esto también ayuda a matizar otro supuesto: EE.UU. ya no depende fundamentalmente del petróleo de Medio Oriente. En 2025, alrededor del 8 % de sus importaciones de crudo procedieron de los países del Golfo.
El estrecho de Ormuz lo ilustra. Por este corredor circulaban alrededor de 20 millones de barriles diarios, cerca de una quinta parte del consumo mundial de petróleo y otros líquidos. Sin embargo, casi el 90 % del crudo y condensado que lo atravesaba tenía como destino Asia. EE.UU. recibía por esta vía una cantidad equivalente a apenas el 2 % de su consumo de líquidos petroleros (EIA).
¿Significa esto que una guerra con Irán o el cierre de Ormuz prácticamente no afectan a EE.UU.? No. Confundir dependencia física con dependencia económica sería un error. El petróleo se negocia en un mercado mundial. Si millones de barriles dejan de llegar al mercado, disminuye la oferta disponible y aumenta el precio internacional. Un barril producido en Texas no tiene un precio aislado del producido en Arabia Saudita.
Las interrupciones en Ormuz durante la guerra con Irán llevaron al Brent a superar los 100 dólares por barril durante parte del segundo trimestre de 2026 y a alcanzar los 118 dólares el 29 de abril, según la EIA. Los combustibles estadounidenses también se encarecieron.
Por eso, aunque EE.UU. tenga una dependencia directa relativamente baja del petróleo de Medio Oriente, sigue estando expuesto a los precios internacionales, al costo del transporte y a sus efectos sobre consumidores y empresas.
Hay otra distinción importante. EE.UU. importa más crudo del que exporta, pero, al incorporar gasolina, diésel, combustible de aviación, propano y otros derivados, es exportador neto de petróleo y productos petrolíferos. Funciona, en parte, como una industria manufacturera: importa determinadas materias primas, las procesa y exporta productos de mayor valor (EIA).
La paradoja, entonces, desaparece: EE.UU. importa petróleo no necesariamente porque le falte, sino porque determinadas calidades de crudo resultan necesarias o económicamente convenientes para sus refinerías. Aunque depende poco de Medio Oriente para obtener sus barriles, sigue dependiendo de lo que ocurra allí para determinar cuánto cuesta el petróleo. Producir mucho reduce la vulnerabilidad, pero no elimina la interdependencia.