Dice el viejo refrán que en boca cerrada no entran moscas, pero en la boca del presidente lo que entra y sale es pura niebla. Rodrigo Paz ha convertido un misterioso desvío a Florida en una obra de arte del despiste: no explica por qué el FAB-002 acampó más de 60 horas en la ciudad de Boca Ratón, ni quién pagó la fantasmagórica separata en USA Today, ni por qué nueve días de viaje se encogieron a "cinco o seis". El vocero del gobierno sostiene que el presidente «pasó todo el tiempo en Miami» y que el permiso fue para un aeropuerto a hora y media del lugar. Según él, allí se reunió con los presidentes de Uruguay y Paraguay, pero no precisó la fecha y no hay una sola imagen del encuentro. El mandatario paraguayo tuvo otras agendas el 25 y 26, y el uruguayo ya estaba en su tierra el sábado. Además, viajó toda la familia, en la semana del cumpleaños y el aniversario presidencial. Si no puede justificar una simple escala, quizás tampoco sepa explicar el rumbo de su propio gobierno.