Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, ha definido como “audaces” las decisiones que tomó el presidente Rodrigo Paz contra la cúpula del poder judicial boliviano, cooptada por los narcos.
Nadie había calificado jamás al presidente, y
menos desde que está en el cargo, como una persona afín a la audacia de ningún
género, salvo algunos tarijeños que hablan de obras audazmente corruptas que
habría hecho siendo alcalde.
El elogio de Rubio fue, en realidad, el
equivalente de unas palmaditas en el hombro a quien ha cumplido con todas las
recomendaciones de la potencia en esta guerra contra el narcoterrorismo.
La firmeza con que está actuando la potencia
quizá ayude al presidente a encontrar los medios para que sus decisiones
“audaces” puedan aplicarse en un ambiente legislativo y judicial creado a la
imagen y semejanza del masismo.
Por el momento, otra medida audaz que podría
tomar el presidente, sugerida por Rubio, la DEA o el pentágono, sería enviar
por lo menos a Róger Mariaca extraditado a Estados Unidos, de inmediato.
Sabe la potencia que debe ayudar a Rodrigo Paz
ahora que lo ha convencido de la necesidad de tomar medidas tan audaces contra
un poder político y económico tan grande contra el que él no había hecho nada
por iniciativa propia.
Por eso es que Juan Pablo Segura, secretario
de Estado adjunto para el hemisferio occidental acaba de decir: "Las
recientes operaciones de aplicación de la ley en Bolivia cumplen con la visión
acordada por 15 naciones bajo el Escudo de las Américas, el 22 de septiembre.
Juntos, apoyamos a nuestros socios mientras cortan el alcance de las redes
narco-terroristas y protegen la gobernanza democrática en todo nuestro
hemisferio".
Ya sabemos, por lo tanto, que no es el
gobierno de Estados Unidos, sino el Escudo de las Américas, quien inspira,
alienta, recomienda o quizá ordena al gobierno boliviano a ser audaz en esta
guerra.
Se trata de decisiones de interés hemisférico,
de las que el presidente boliviano no se puede marginar porque estuvo presente,
en marzo pasado, en Miami, en la ceremonia de creación del mencionado Escudo,
una iniciativa del presidente Donald Trump.
La audacia que ahora hace falta de parte del
presidente boliviano es pedir formalmente que Estados Unidos envíe a su Comando
Sur, en vista de que la situación de Bolivia es peor que la de Colombia, donde
ya está operando ese comando, pero donde no hay amplios territorios tomados por
los narcos, como ocurre en Bolivia.
Esta sí que será una guerra dura, para la cual
el Estado boliviano no cuenta con armas suficientes, porque, en realidad, ya
fue derrotado.
Siglo21bolivia.com