No es de Warnes. No es de Santa Cruz. No es del Gobierno. Es de Bolivia. Y, finalmente, se viene el HUB de Viru Viru.
Antes de que aparezcan los dueños, padrinos,
descubridores, fundadores y propietarios intelectuales de la criatura,
aclaremos algo sencillo: Viru Viru no es de Warnes. No es de Santa Cruz de la
Sierra. No es del gobernador, del ministro ni del Gobierno de turno. Es de
Bolivia.
Porque si vamos a comenzar una obra de
semejante importancia discutiendo dónde termina un municipio y comienza otro,
podemos inaugurar primero una caseta para medir mojones y después, con suerte,
pensar en conectarnos con el mundo.
Tuve la oportunidad de estar presente en el
acto. Escuché al alcalde de Warnes, cuya intervención parecía recordarnos
permanentemente que el aeropuerto está en su jurisdicción. Como si los aviones,
antes de aterrizar, tuvieran que consultar el mapa municipal.
Después escuché al alcalde de Santa Cruz,
Mamén Saavedra, quien prefirió mirar más allá de esa pequeña pelea territorial
y puso sobre la mesa algo bastante más importante: la conexión de la ciudad con
Viru Viru y el compromiso de ampliar la avenida Cristo Redentor hasta convertir
ese acceso en la primera autopista de Santa Cruz.
También escuché al gobernador JP Velasco. Debo
reconocerlo: lo encuentro cada vez más serio, prudente y con mayor capacidad
para comunicar lo que piensa. Y eso es saludable. Santa Cruz necesita renovar
liderazgos y, sobre todo, jóvenes que entiendan que gobernar es bastante más
complicado que gritar consignas en TikTok.
Velasco definió a Viru Viru como la principal
puerta de entrada al país y habló de servicios aeroportuarios, logística, zonas
francas y comercio. Ahí comienza a aparecer la verdadera dimensión del
proyecto.
Luego intervino el ministro Mauricio Zamora,
uno de los principales interlocutores del presidente Rodrigo Paz en esta agenda
de infraestructura. Finalmente habló el Presidente y, más allá de simpatías o
antipatías políticas, hubo algo que considero más importante que cualquier
discurso circunstancial: habló de integración.
Porque cometeríamos un enorme error si
pensamos que el HUB consiste simplemente en hacer un aeropuerto más grande,
bonito y moderno. Un HUB no es un edificio. Es un sistema.
El proyecto contempla una inversión estimada
de US250aUS300 millones y busca elevar la capacidad de Viru Viru de unos cuatro
millones a doce millones de pasajeros anuales. Pero lo verdaderamente
interesante es que incorpora carga, conexiones terrestres y ferroviarias y
articulación con corredores bioceánicos.
Bolivia tiene una característica geográfica
que durante décadas hemos utilizado principalmente para lamentarnos: no tenemos
mar. Perfecto. Ya lo sabemos. Ahora deberíamos preguntarnos otra cosa: ¿qué
tenemos?
Tenemos Brasil al este, Perú y Chile hacia el
Pacífico, Paraguay y Argentina al sur, la Hidrovía Paraguay-Paraná y una
ubicación estratégica en el corazón de Sudamérica.
También tenemos dos redes ferroviarias. La
Oriental conecta el corazón productivo cruceño con Brasil y la Andina articula
el occidente y sur boliviano con los puertos del Pacífico.
¿El pequeño detalle? No están conectadas.
Queríamos unir dos océanos sin terminar de
unir primero Bolivia. Muy boliviano.
Por eso el HUB de Viru Viru debe formar parte
de una estrategia mucho mayor: aeropuerto, ferrocarril, carretera, hidrovía y
puertos funcionando como una sola plataforma logística.
Imaginen Viru Viru conectado con Santa Cruz,
Warnes y Montero; la Ferroviaria Oriental llegando a Brasil; las redes Oriental
y Andina finalmente unidas; la carga conectada con el Pacífico; Puerto Busch y
la Hidrovía como otra salida competitiva, y los corredores bioceánicos complementando
el sistema.
Ahí cambia la conversación.
Bolivia podría dejar de verse únicamente como
un país mediterráneo y comenzar a funcionar como plataforma de tránsito,
servicios, transferencia de carga, pasajeros, turismo, comercio y logística
entre economías mucho mayores que la nuestra.
El negocio no está en mirar pasar camiones,
sino en cobrar servicios, mover carga, almacenar, transformar, transportar,
generar turismo, desarrollar zonas logísticas, mantenimiento aeronáutico y
ferroviario, hoteles y empleo.
Pero aquí viene lo difícil. Discursos de
integración hemos escuchado suficientes para llenar varios trenes. Corredores
bioceánicos también. HUB de Viru Viru y Puerto Busch, ni se diga.
La diferencia tendrá que medirse en
licitaciones, inversiones, estudios, contratos, cronogramas y obras terminadas.
Porque Bolivia tiene una extraordinaria habilidad para construir corredores
bioceánicos… hasta la última diapositiva.
Después cerramos el PowerPoint y seguimos
transportando el futuro por una carretera de dos carriles.
El HUB de Viru Viru puede ser una gran obra
para Santa Cruz. Pero su verdadero valor aparecerá si se convierte en una pieza
de una estrategia logística nacional.
Viru Viru + Ferroviaria Oriental + Ferroviaria
Andina + carreteras + Hidrovía + puertos del Pacífico + Brasil.
Entonces ya no estaremos hablando solamente de
un aeropuerto. Estaremos hablando de Bolivia como plataforma logística
sudamericana.
Por eso me importa poco si el HUB está en
Warnes, Santa Cruz o si mañana algún político pretende ponerle su nombre. Me
interesa otra cosa: que funcione, que se conecte, que genere negocios, empleo,
pasajeros y carga, y que dure mucho más que el gobierno que hoy lo anuncia.
Ese será el verdadero HUB.
No el HUB de Warnes. No el HUB de Santa Cruz.
No el HUB de Rodrigo Paz. El HUB de BOLIVIA.
Y si además conseguimos unir nuestras dos
redes ferroviarias y conectar definitivamente el Atlántico con el Pacífico,
quizá algún día dejemos de explicar dónde queda Bolivia, porque buena parte de
Sudamérica tendrá que pasar por aquí.
Paradójicamente, estar en medio puede convertirse en una ventaja… si finalmente aprendemos a conectar lo que tenemos.